Ignorancia Artificial. Traducción, lectura y escritura en tiempos de la IA, de José Francisco Ruiz Casanova
Viernes, 4 de septiembre de 2026.
Ignorancia Artificial. Traducción, lectura y escritura en tiempos de la IA, de José Francisco Ruiz Casanova, editorial Altamarea, 2026, 144 páginas
Nuria Gasó
«¿Por qué preferimos imaginar el futuro a preguntarnos por el presente?». Este apotegma se lo debemos a José Francisco Ruiz Casanova, autor de Ignorancia Artificial. Traducción, lectura y escritura en tiempos de la IA (Altamarea, 2026) que, una vez más —ya anteriormente nos sorprendió con el volumen ¿Sueñan los traductores con ovejas eléctricas? (Cátedra, 2023)— viene para poner los puntos sobre las íes.
A Ruiz Casanova se le puede considerar un pionero en tratar con heterodoxia cuestiones que dejan sin sueño al ámbito de la traducción y al mundo editorial: para el futuro de estos dos terrenos en presunto declive, plantea escenarios muy tangibles (ya en su libro de 2023 auguró la integración de la IA en los e-books para ofrecer traducciones automatizadas, como dos años más tarde hiciera, efectivamente, Kindle) y propone soluciones viables a asuntos que suelen abordarse normalmente con poco rigor o con discursos de superioridad moral más bien vacuos.
En Ignorancia Artificial, Ruiz Casanova retoma el tema de la IA y la traducción literaria y añade otros aspectos dignos de estudio en los tiempos que corren: IA y el mundo editorial, IA y lectura, IA y conocimiento, etc. A través del ensayo, pone al día al lector sobre las últimas cuestiones relacionadas con todo esto, y señala aquello en que quizá deberían centrar su energía y su preocupación las industrias que se sienten amenazadas por una tecnología irrefrenable; además arroja luz sobre el funcionamiento de herramientas de IA uso extendidísimo para la traducción literaria, la edición y la investigación humanística; es decir, todas aquellas a las que los usuarios acuden (acudimos) de manera desmedida, pero cuyo modus operandi pocos nos molestamos en comprender..
Ruiz Casanova presenta todo esto a contrarreloj, pues el ensayo está bien pertrechado de información recién salida del horno, con los estudios más actuales sobre las más recientes tendencias tecnológicas y las últimas modalidades de una IA que evoluciona a una velocidad vertiginosa. Entre otras cosas en las páginas del volumen se compara la eficiencia poético-literaria-lingüística de diferentes herramientas que se sirven de la IA para su funcionamiento.
Sin caer en un panegírico en favor del uso de la IA en la literatura y la traducción, el autor hace una lectura optimista sobre las posibilidades del mercado que hay en estos usos, pero lo hace apelando al sentido común y siempre en favor del arte de la escritura y la traducción. Y a pesar de tratarse de un tema tan rabiosamente actual, fundamenta sus tesis a través de autoridades siempre vigentes (Italo Calvino, Harold Bloom, T. S. Eliot…) para recordarnos que lo que tiene verdadero valor no fenece.
El libro permite una lectura sumamente amena y está bien trufado de pasajes cargados de ironía y de sentido del humor, como los apartados donde Ruiz Casanova se refiere a sus pulsos con herramientas de IA. Además, algunos fragmentos presentan anécdotas de gran valor histórico que se remontan a los primeros usos del concepto «inteligencia artificial» en la prensa y en la ciencia. Porque este sentimiento de repulsa hacia lo que se nos viene no hace sino recordarnos el rechazo inicial que, en sus orígenes, se manifestó hacia herramientas tan esenciales como la escritura o la imprenta.
El ensayo se articula en siete capítulos (ocho en realidad, pues ofrece un capítulo cero [«¿Dos IA?»], muy útil para situarse) que incluso pueden leerse de forma independiente. Son todos ellos realmente sorprendentes y dan giros inesperados, teniendo en cuenta la tendencia generalizada a horrorizarse ante la situación actual o a situarse como víctima o verdugo de las nuevas tecnologías. Hay algunos que se adentran, por ejemplo, en cuestiones muy poco tratadas hasta ahora, como aquello que da título al volumen: la ignorancia artificial. Por ejemplo, en el cuarto capítulo («Somos lo que comemos: inteligencia artificial e ignorancia artificial») el autor demuestra, de forma documentada y positivista, de qué manera el mundo está cayendo en el vasallaje de la IA en una suerte de conformismo ordinario; porque bien sabido es que la información proporcionada por herramientas como Chat GPT poco o nada se contrasta, poco o nada se cuestiona y poco o nada preocupa su legitimidad a los usuarios habituales. Es, sin duda, una elegante manera de señalar el pecado y la condena que los individuos se autoinfligen al recurrir a las herramientas de IA con frivolidad. Y es que, como constata Ruiz Casanova, no es culpa de la IA todo aquello que con su presencia está decayendo; el verdadero responsable es el conformismo pedestre, la inmadurez tecnológica, la resignación y la égida de la superioridad moral, que no llevan a ninguna parte.
Otro apartado de gran valor es aquel dedicado a la lectura («Modos de leer: democracia analógica o polis virtual»), que habla acertadamente de la confrontación generacional. Al respecto, Ruiz Casanova nos lleva a plantearnos preguntas incómodas: ¿cómo vamos a exigir unas medidas humanas y analógicamente compatibles a una generación a la que hemos impuesto la pantalla en todos los órdenes de la existencia?
No es objetivo de estas líneas referirse al desenlace del libro. Pero vale la pena citar algunas de las afirmaciones más inquietantes que se abocan hacia el final: «Los movimientos culturales y humanos, siempre cíclicos, pasan indefectiblemente del entusiasmo al odio para, en espiral determinista, volver al entusiasmo. ¿Realmente creemos que leer en una pantalla […] es leer menos que leer en un libro de papel?».
Ignorancia artificial es un libro imprescindible que apela al espíritu crítico, al sentido común, a la actuación significativa, a la reflexión, a la autocrítica y a un largo etcétera. Está en nuestras manos servirnos de las pocas obras que, como esta, nos permiten salir de la caverna platónica del siglo XXI.
Nuria Gasó Gómez es doctora en Traducción y Ciencias del Lenguaje por la Universitat Pompeu Fabra, profesora de Traducción en la Universidad Rey Juan Carlos y socia de ACE Traductores. Ha realizado traducciones de carácter didáctico y divulgativo desde la lengua alemana para editoriales como Larousse o Anaya. Ha traducido a autores como Hans Gebser, Rainer Maria Rilke y Lou Andreas-Salomé en editoriales como Guillermo Escolar, Árdora y Nota al margen. Es autora del ensayo Hölderlin, Cernuda y Gebser: historia de una traducción.






