El Trujamán

Profesión

Del salón en el ángulo oscuro...

Por María Teresa Gallego Urrutia
07/04/2021

Inicié hace unos meses un trujamán diciendo: «Todos los oficios, todas las profesiones, doy por hecho, ponen su pieza indispensable en el puzle de la vida, en la vida de quienes los ejercen y en la vida de aquellos para quienes los ejercen». Y en el enriquecimiento de la sociedad, añado ahora. Y si vivimos con vocación y entusiasmo nuestro trabajo, si (como suele decirse) nos sentimos «realizados» al ejercerlo y, además, tenemos la certeza de que mejora la vida de los demás, es lógico que lo digamos, que lo comentemos, que nos congratulemos de ello Y es más que probable que lo digamos, lo comentemos con familiares, con amigos, con conocidos e incluso con desconocidos si viene a cuento. Pero, ¿nos iríamos por los derroteros de la exaltación lírica, deliraríamos de dicha en una entrevista, en un artículo, en una charla, si fuéramos médicos, docentes, abogados, periodistas, ingenieros de montes, directores de orquesta…?

Sé de lo que hablo en mi propia carne, pues en mis principios, en mis tiempos de joven traductora, anduve muy cerca de caer en esos extremos (y encontré afortunadamente quien me diera un simbólico pescozón para bajarme los humos y bajarme desde el Olimpo que me había fabricado al camino real) y por eso me alarman, como profesional de la traducción y enamorada y orgullosa de esta profesión, esas exaltaciones que, antes o después, culminan en declaraciones que, traducidas a román paladino, vienen a decir: «Amo tanto la traducción, soy tan traductor hasta la médula de los huesos, me “realizo” tanto al traducir que no tendría inconveniente en aceptarle cualquier contrato, o ninguno, a una empresa editorial, en aceptar no cobrar por traducir a escritores de los que honra y enaltece ser intérprete».

Y sé de lo que hablo porque lo he oído y lo sigo oyendo en carne ajena mucho más de lo que sería, creo, de recibo.

Y me atrevería a decir que me parece improbable que en cualquiera de las profesiones más arriba enumeradas y otras muchas, en cualquier otra profesión dijera nadie, mutatis mutandis, algo semejante. O, cuando menos, nunca lo he oído...

Tras tantos años de traductora, lo que me sale de dentro decir es: traduzco porque tuve suerte. Y otro tanto diría de otra profesión cuya vocación hubiera sentido y que hubiera conseguido ejercer.

Y, ciñéndome a esta, porque tuve suerte y aprendí el francés de muy pequeña (por razones que no vienen al caso, pero fueron casuales); porque tuve suerte y en mi casa se leía a todas horas y me leyeron en voz alta casi desde que nací hasta que aprendí yo a leer; porque tuve suerte y tuve a mi disposición libros y orientación y consejos (tan útiles cuando los seguía como cuando me los saltaba olímpicamente); porque tuve suerte y pude seguir profundizando en mi conocimiento del francés y dando una base filológica y lingüística sólida a mi bilingüismo; porque tuve suerte y nací a mediados del siglo xx, cuando ya había condiciones para que la traducción de literatura se convirtiera en profesión y no fuera tarea de lucimiento o placentera ocupación de elites eruditas; porque tuve suerte al encontrar quien me informase de la existencia de asociaciones de trabajadores de la traducción que peleaban por convertir la traducción de literatura en una profesión en todos los aspectos de la palabra. Tuve suerte. Y cuanto más tiempo pasa más convencida estoy de que las exaltaciones líricas no son un buen camino ni personal ni profesional, antes bien. Y más me alarman.

Cada vez estoy más convencida de que donde mejor está el arpa, en algunos casos, es del salón en el ángulo oscuro…

Profesión

Exactitud

Por Carlos Fortea
24/03/2021

Me obsesiona hace tiempo la idea de que la exactitud es una de las marcas diferenciales de la traducción. Siempre digo que un traductor no dice «golpear» cuando lo que quiere decir es «percutir», ni dice «carta» cuando lo que quiere decir es «naipe»....
Léxico

¡Y dale con los juegos de palabras y otras lindezas!

Por Íñigo Sánchez Paños
10/03/2021

En el fondo, hasta puede que nos gusten. Porque son un reto, nos obligan a buscar y rebuscar, a pensar, a consultar, a darles veinte mil vueltas... Y porque atinar con la solución es una alegría mayor... En fin, intimidades de traductores....
Profesión

Mudanza

Por Mariano Antolín Rato
24/02/2021

«[...] son olvido y mudanza / las condiciones de ausencia». Eso dicen dos versos octosílabos de Mudanza, uno de los poemas de Jorge Manrique que suele incluirse entre los considerados menores. Y acertadamente, no cabe duda. Las estremecedoras y potentes Coplas a la muerte de su padre lo relegan, al igual que ocurre con una gran parte de la poesía anterior y posterior al siglo xv, a una categoría digna, pero secundaria....
Léxico

Pinocho: qué rica la gamba

Por Celia Filipetto
10/02/2021

Ante la traducción de un clásico de la literatura infantil como Pinocho, quien traduce se encuentra no solo con que hay ya varias versiones precedentes, sino que existen, además, películas de dibujos animados y con actores de carne y hueso. Ese sustrato estará presente ya sea que el traductor lo consulte o no....
Crítica

El efecto Borges

Por Juan Gabriel López Guix
27/01/2021

Durante el mes octubre pasado apareció en Twitter el hilo de un lector del Orlando de Virginia Woolf que se preguntó, leyendo el original inglés, cómo se habría traducido cierta broma incluida en el libro....
Profesión

Sé razonable

Por Itziar Hernández Rodilla
13/01/2021

Por lo general, me cuesta «comprar» las frases motivacionales de los traductores en internet....

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies