El Trujamán

Historia

El espía, el escritor y 33 761 judíos muertos (2). El escritor

Por David Paradela López
25/05/2022

El escritor Anatoli Kuznetsov nació en Kíev en 1929. Desempeñó múltiples oficios hasta que en 1955 se afilió al Partido Comunista de la Unión Soviética. Poco después, decidió convertirse en escritor, ingresó en el Instituto de Literatura Maksim Gorki. Su primer intento de publicar fue en 1957: envió el manuscrito de una novela corta a la revista Yunost, pero los editores alegaron que no podían aceptarlo («la censura no lo permitiría, les cerrarían la revista y a mí me detendrían, o peor, me apartarían de la literatura para siempre»). Finalmente, la obra apareció en una versión censurada sin permiso del autor. En 1960, ya con cierto renombre, Kuznetsov ingresó en el Sindicato de Escritores Soviéticos. En 1966, publicó su obra más importante, Babi Yar.

Escribe Kuznetsov al principio de la novela: «Me crie en las afueras de Kíev, en el distrito de Kurenivka, no muy lejos de un barranco cuyo nombre, Babi Yar, solo conocían las gentes del lugar [...]. Más tarde se haría famoso, de repente, en un solo día» (pp. 14-15). Se refiere al 29 de septiembre de 1941, un día antes de Yom Kipur: ese día los nazis asesinaron en Babi Yar a 33 761 judíos de la zona. Las tropas del Obergruppenführer Friedrich Jeckeln perpetraron la matanza mediante el llamado «método de la sardina»: se disponía a las personas en hileras en una fosa y se las iba ejecutando por grupos; cada grupo debía situarse justo encima del anterior; cuando la fosa estaba llena se remataba a los posibles supervivientes. Se estima que, a lo largo de la guerra, entre 100 000 y 150 000 personas murieron en el barranco de Babi Yar.

Kuznetsov llevaba desde los catorce años tomando notas de lo que se decía en relación con la masacre de Babi Yar. A mediados de los años sesenta, envió el manuscrito a la revista Yunost, que lo rechazó y le aconsejó que no se lo dejara leer a nadie a menos que recortara todos los pasajes «antisoviéticos». La novela se publicó en 1966, después de que el autor amputara algunas partes y la censura soviética expurgara unas cuantas más: por lo visto, comentarios del tipo «había tratado de escribir [sobre Babi Yar] ateniéndome a las reglas del “realismo socialista”, la única guía de escritura que conocía [...], pero la verdad de la vida real [...] perdía al punto toda su vivacidad y se convertía en algo trillado, plano, falso e insincero» (p. 14) no eran aceptables. Hasta una cuarta parte del texto desapareció en el proceso, incluidos capítulos enteros, como el titulado «Caníbales», que empieza: «La peor hambruna de la larga historia de Ucrania ocurrió bajo el dominio soviético, en 1933. Es el primer suceso de mi vida del que guardo un claro recuerdo» (p. 120).

Sin embargo, Kuznetsov se quedó con el manuscrito y siguió trabajando en él. Temeroso de que, durante uno de los registros a los que periódicamente lo sometían las autoridades, el texto fuera descubierto, lo fotografió y lo enterró en un bosque cerca de la ciudad rusa de Tula. En 1969, Kuznetsov viajó a Londres con el pretexto de investigar para un libro sobre Lenin. Una vez allí, logró deshacerse de su mamka (el agente que la policía rusa le había impuesto como acompañante) y se presentó ante las autoridades inglesas. Como ni Kuznetsov hablaba inglés ni los funcionarios, ruso, quiso el azar que lo pusieran en contacto con David Floyd, el exespía reconvertido en reportero del Daily Telegraph. Juntos acudieron al hotel donde se alojaba el escritor para recuperar la máquina de escribir de este y, sobre todo, el abrigo en cuyo forro iba cosida la película de 35 mm con el texto fotografiado de Babi Yar. Después de eso, Floyd consiguió que el Ministerio del Interior se lo llevara a un lugar seguro y le concediera el permiso de residencia. Hasta su muerte, el 14 de junio de 1979, Kuznetsov trabajó para Radio Liberty, escribió poco y, según se dice, leyó mucho, sobre todo a autores prohibidos en la URSS, como Orwell, Kafka y Zamiatin.

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