Lunes, 1 de junio de 2026.
La profesión del traductor e intérprete: claves para dar el salto al mundo laboral, Purificación Meseguer Cutillas y Ana María Rojo López (coords.)
Virginia Romero Quicios
Purificación Meseguer Cutillas y Ana María Rojo López coordinan este libro, compuesto por una recopilación de artículos sobre el oficio del traductor y el intérprete. Cada artículo está escrito por un traductor profesional diferente, y trata sobre un aspecto concreto de la traducción en el mundo laboral. La selección responde a una pregunta muy sencilla que, en ocasiones, se descuida desde el ámbito académico: ¿cómo busca trabajo un traductor una vez que ha terminado sus estudios?
Dividido en cuatro bloques que desarrollan una línea temporal de los pasos que podría dar sucesivamente un traductor neófito –formación posterior a la licenciatura, perfil profesional en redes y colectivos, primeros pasos en el mundo laboral, y consejos y uso de tecnología para los primeros encargos–, el objetivo de este libro es iluminar el camino a aquellos que intentan abrirse paso en el complicado mundo de la traducción profesional y guiarlos para conseguir sus primeros encargos. Un libro que aborda los temas más pragmáticos del oficio, desde la formación hasta los contratos, los derechos de propiedad intelectual y los impuestos, pasando por la elaboración de redes y perfiles profesionales online es, sin duda, un libro imprescindible para cualquier persona que desee iniciar una carrera como traductor.
Existen en el mercado español numerosos títulos muy interesantes que se ocupan del propio acto de la traducción: tratados de traductología teóricos, manuales prácticos con ejemplos de dilemas acerca de las elecciones de uno u otro término que el mismo traductor se ha encontrado en su carrera, memorias de traductores, o, incluso, libros que detallan el proceso de traducción de un título concreto. Sin embargo, faltaban, a mi parecer, guías y manuales que pormenorizaran los entresijos del otro lado de la traducción: el lado del negocio. Por norma general, el estudiante que ha terminado la carrera se encuentra bastante desorientado con respecto al funcionamiento interno de las editoriales, y tampoco tiene mucha idea sobre cómo abordar un contrato y, mucho menos, negociarlo. Podría argumentarse que esto le sucede a los estudiantes de todas las carreras universitarias, y es cierto. Pero hay un par de elementos diferenciadores que separan al traductor del resto de estudiantes: en primer lugar, el traductor va a ejercer como autónomo. En segundo, en el caso de la traducción editorial, sus «clientes» serán, en la mayoría de los casos, grandes editoriales pertenecientes a grandes conglomerados editoriales. Si mentamos como tercer elemento la precarización del oficio, cada vez más pronunciada, obtenemos una combinación pavorosa que desanima a cualquiera.
En efecto, los dos grandes conglomerados editoriales que operan en España en la actualidad –Penguin Random House y Grupo Planeta— dificultan aún más, si cabe, la capacidad de negociación de los traductores noveles. Debido a la externalización que han llevado a cabo dichos conglomerados, la situación laboral del traductor en España es similar, en ciertos aspectos, a la de un falso autónomo (aunque no puede denominarse «falso autónomo» de manera propiamentemente dicha, ya que, entre otras cosas, tiene la opción de elegir a sus clientes). El traductor editorial autónomo comparte con el falso autónomo la circunstancia de que se trata de un trabajador por cuenta propia que no tiene potestad para fijar sus tarifas, plazos, ni condiciones laborales porque estas ya les vienen dadas por su «cliente». Para resolver esta zona gris, ha surgido la figura del TRADE (siglas para Trabajadores Autónomos Dependientes). El TRADE se define como un autónomo cuyos ingresos dependen principalmente de un único cliente (en un 75% como mínimo). En el caso de los traductores editoriales, debido al monopolio existente en el mercado nacional, resulta sencillo caer en esta categoría.
Ante este panorama, Itziar Hernández Rodilla aboga en su artículo por la necesidad de asociarse con otros compañeros. Dado que el traductor, en tanto que autónomo, no tiene derecho a fundar organizaciones sindicales específicas que defiendan los intereses propios de su profesión, la solución más lógica es pertenecer a asociaciones profesionales. Hernández Rodilla explica las ventajas y servicios que ofrecen las asociaciones, y enumera, a continuación, las principales asociaciones de traducción e interpretación en distintos ámbitos –traducción editorial, jurídica, médica, audiovisual, interpretación y corrección—.
El perfil profesional del traductor e intérprete es asimismo de vital importancia en un mercado tan competitivo como el actual. Laeticia Abihssira García nos invita a utilizar internet como una herramienta para promocionar nuestro trabajo y mantener visibilidad en el sector. Para ello, desgrana las características básicas que una página web profesional debe tener para resultar efectiva. Las redes sociales suponen otro apoyo más en el desarrollo de nuestro perfil profesional. Cada red dispone de unas funciones propias que conviene conocer para beneficiarse de todo su potencial. Es preciso que un perfil profesional se articule como una identidad única que opera de maneras distintas en cada una de estas redes, de acuerdo a sus características.
Por añadidura, resulta indudable que un traductor debe formarse continuamente, y por esta razón, Marta Navarro Coy recomienda a los estudiantes de grado continuar instruyéndose, a través de másteres, cursos, seminarios y conferencias. A continuación desglosa el espinoso mundo de los posgrados, tanto oficiales como no oficiales, descibiendo sus características esenciales. Por último, elabora una lista de algunos de los másteres oficiales más destacados de las universidades del país.
El sector editorial y su funcionamiento puede parecer un territorio oscuro e impenetrable a aquel que acaba de finalizar sus estudios. A pesar de haber concluido la etapa académica, aún le queda un largo camino por delante para convertirse en un traductor profesional. Este libro supone una guía clara, concisa y directa, que simplifica conceptos y organiza los pasos para que los traductores noveles no desesperen.

Virginia Romero es filóloga inglesa y doctora en Estudios Literarios, y obtuvo un máster en literatura moderna y contemporánea por la Universidad de Edimburgo. Traduce del inglés y el francés, y su especialidad es la literatura del siglo XIX, y la narrativa fantástica y de terror. Le encantan la poesía, el simbolismo y la tradición oral. Es presocia en ACE Traductores y participa en el programa de mentorías.


