Un pez en la higuera, de David Bellos

Lunes, 6 de mayo de 2024.

Un pez en la higuera, David Bellos, traducción de Vicente Campos, Barcelona, Ariel, 408 páginas. [Is That a Fish in Your Ear? Faber and Faber, Nueva York, 2011].

Cristina Martínez Alirangues

Un pez en la higuera (cuya traducción, publicada originalmente en 2012 por la editorial Ariel, ha sido reeditada en 2022 por el mismo sello) es un libro que puede considerarse como uno de los clásicos de la literatura académica sobre traducción junto con obras encumbradas como Decir casi lo mismo, de Umberto Eco, y Después de Babel, de George Steiner. Es una lectura pedagógica que está más cerca de ser un libro de divulgación que uno puramente académico, si bien es útil tanto para estudiantes como para profesionales que busquen revisar la historia de la traducción y de su teoría a la vez que se les invita a reflexionar sobre cuestiones básicas. ¿Qué es la traducción? ¿Quién traduce? ¿Es necesario siquiera traducir?

El autor, David Bellos, traductor y profesor de Traducción en Princeton, responde a estas preguntas mediante relatos, ejemplos y argumentos extraídos tanto de la literatura académica como de su dilatada experiencia ―y de otros colegas suyos― en el campo de la traducció (pág. 10). El resultado es un texto que se lee casi de manera ociosa gracias a la combinación de breves lecciones de historia y de teoría lingüística con curiosidades y anécdotas. Entre estas últimas podemos destacar la de la traducción de la Biblia a lenguas exóticas y el papel de Eugene Nida como coordinador del proyecto, o la proeza técnica que supuso la puesta en marcha del complejo dispositivo de traducción simultánea de los juicios de Núremberg.

De manera apropiada para un libro traducido sobre traducción, su traductor es felizmente visible. En la propia cubierta del libro vemos que la versión española corre a cargo de Vicente Campos, que une su voz a la de Bellos para completar el texto con variantes y ejemplos que nos acercan el original, ubicado, según su autor, en el mundo de habla inglesa (pág. 10). De hecho, el texto en español es híbrido «por partida triple» (pág. 10), pues se beneficia también de los hallazgos introducidos por el traductor de la versión francesa (publicada antes que la española), Daniel Loayza, con quien colaboró el propio Bellos.

El libro está dividido en capítulos cortos y autoconclusivos, lo que ayuda a separar los temas, si bien podemos observar partes más o menos distintas que se desarrollan a partir de un concepto. Por ejemplo, en los primeros capítulos se cuestionan numerosos supuestos asentados sobre la traducción y se desmitifican otros tantos, como el hecho de que la traducción misma sea indispensable, qué elementos debe contener una traducción extranjerizadora o qué es ser hablante nativo de una lengua, y por qué se cree que solo ellos poseen la competencia óptima de la lengua en cuestión.

Más adelante, Bellos encadena una serie de capítulos en los que analiza respectivamente los ladrillos que componen la estructura de la traducción. Partiendo del axioma de que una traducción reproduce el significado de un enunciado en otra lengua (pág. 79), nos podemos preguntar: ¿qué es el significado? Sabemos que «el significado no se limita al sentido de las palabras» (pág. 79), pero ¿qué es una palabra? ¿Es lo mismo que una unidad de significado? ¿Existen las equivalencias perfectas entre las palabras de dos lenguas distintas? Las palabras se agrupan, se clasifican y se definen en diccionarios, herramientas de trabajo de los traductores. No obstante, traducir de manera literal palabra por palabra con un diccionario no es una buena idea (pág. 117). Otro motivo de reflexión es la fidelidad y a quién debe serle fiel el traductor: ¿al texto o a su mecenas? (pág. 143). ¿Qué se sacrifica o se gana cuando hay limitaciones en la forma, como en los subtítulos, en los cómics o en la poesía? ¿Qué se pierde en una traducción?

Vistas la teoría y la ética, Bellos pasa al papel de la traducción en el mundo moderno y su globalización. Describe la necesidad de la traducción en el ámbito legal para propagar leyes a escala supranacional (pág. 239) y en la Unión Europea, donde todas las versiones de un mismo documento se consideran originales (pág. 254), así como en la traducción de noticias, tan ignorada como imprescindible para la transmisión de la actualidad a escala mundial. Cerca del final del volumen, encontramos una serie de capítulos dedicados a distintos tipos de traducción: la traducción automática, la interpretación de conferencias y la traducción literaria. Poniendo en práctica el conjunto de conocimientos que llevamos asentando hasta este punto, Bellos describe la historia de cada disciplina, su estado actual, las competencias que requiere y sus implicaciones éticas.

En suma, no es fácil resumir Un pez en la higuera, cuyas páginas aglutinan valiosas reflexiones contextualizadas por los hallazgos de quienes nos precedieron en la práctica de la traducción. David Bellos es un excelente narrador y pedagogo que hila los temas para que, sin que nos demos cuenta, asimilemos, a lo largo de las páginas, conocimientos y razonamientos cuya utilidad se revela más adelante. Como dijimos en el comienzo, Un pez en la higuera es un libro digno de contarse entre los títulos indispensables de la lista de lectura de traductores en ciernes o consumados que quieran revisitar los cimientos de su profesión.

 

Cristina Martínez Alirangues es graduada en Traducción e Interpretación. Ha cursado un máster en Traducción para el Mundo Editorial y otro en Tradumática. Es miembro de la presección de ACE Traductores desde sus años de estudiante en el grado y tiene vocación de doctoranda. Está dando sus primeros pasos como traductora autónoma, al tiempo que trabaja en propuestas de traducción.