Del amigo el consejo: entrevista a Marc Jiménez Buzzi

Jueves 30 de abril de 2020.

Continuamos en esta serie de entrevistas breves originada en el número 43, en esta ocasión con el traductor Marc Jiménez Buzzi, licenciado en Traducción y en Filología Alemana. Traduce del inglés, el alemán y el sueco al español y el catalán. Ha traducido obras de Nietzsche, Walter Benjamin, Stefan Zweig, Victor Klemperer, Hilde Spiel o Lluís Nicolau d’Olwer, entre otros.

Un libro sobre traducción

Textos clásicos de teoría de la traducción, editada por Miguel Ángel Vega, recoge en sus testimonios fundamentales, de Cicerón a Fedorov, veintiún siglos de meditaciones sobre la traducción. Es curioso ver que, aunque varíe la terminología, seguimos bregando con las mismas cuestiones que preocupaban a nuestros más geniales predecesores: San Jerónimo, Fray Luis o Benjamin, por nombrar a tres, hablan de la traducción literal o la traducción según el sentido, de la fidelidad debida al autor y al lector, etc. Y estos clásicos son en muchas ocasiones un reflejo vibrante de las circunstancias que incitaron a su escritura: la «Circular sobre la traducción» de Lutero es una respuesta vehemente a los «borricos» papistas que consideraban una herejía ciertas libertades que advertían en su versión de la Biblia.

El caso más hilarante sobre una traducción en equipo lo he leído en La vida amarga, de Josep Pla. En el Berlín de los años de la inflación, y en su combate contra la amenaza de la margarina, Pla, Eugeni Xammar y un ruso se aliaron para traducir una obra de Kropotkin para una editorial sudamericana. El ruso aportaba el ruso, Pla la gramática española y Xammar la filosofía. Xammar instaba a poner el máximo empeño puesto que estos libros, mal traducidos, hacen tirar una cantidad de bombas desproporcionada.

Una traducción

L’Odissea de Carles Riba. Reescribir el poema griego en hexámetros catalanes fue una proeza verdaderamente homérica, puesto que había que inventarlos. Riba da a su versión la elevación de tono y la tensión de estilo precisas para crear la ilusión de andar muy cerca del original. La fascinación no decae con la reiterada lectura: «Conta’m, Musa, aquell home de gran ardit, que tantíssim / errà, després que de Troia el sagrat alcàsser va prendre…»

La última traducción que me ha deslumbrado ha sido Los vecinos, de la sueca Fredrika Bremer. La sabia versión de Carmen Montes ofrece un destilado y una puesta al día del sabor y la gracia de la prosa decimonónica española.

De Meister der Weltenchronik – The Yorck Project (2002)

Un diccionario

El Diccionari català-valencià-balear, o Alcover-Moll, como es llamado en honor a sus dos autores. En sus diez volúmenes (casi diez mil páginas), une al rigor lexicológico y etimológico un riquísimo inventario de variedades geográficas y dichos y refranes, lo que da una lectura tan amena como instructiva. Imprescindible para traducir del catalán al español, por la finura de sus equivalencias. Se puede tener la sorpresa, al ir a buscar una palabra que uno ha encontrado en un libro, de ver que su definición está ilustrada con la frase que ha motivado la búsqueda. Se puede consultar aquí.

Una búsqueda

La traducción de La constelación del Perro, de Peter Heller, fue una pura búsqueda: aeronáutica, armas, la pesca de la trucha con todos sus avíos y todo lo que se le pusiera a tiro al autor.  Por suerte, fue una traducción a cuatro manos y Blanca Rodríguez, muy bregada en la traducción técnica, cargó con casi todo el peso de la investigación: llegó a cartearse con un piloto de avionetas norteamericano para que le aclarara unas maniobras que no acabábamos de ver.

 

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