Orgullo y… perjuicios, de Ricardo Bada

Lunes, 17 de octubre de 2022.

Por una venturosa circunstancia, Rolando Hinojosa, el patriarca de las letras chicanas, nos visitó en el verano de 1990 y se quedó unas dos semanas en nuestra casa. Y aquello se convirtió en costumbre. Menos uno, nos visitó ya todos los veranos hasta el del 2014, después del cual y a pesar de remover Roma con todos los Santiagos habidos y por haber, nunca más volvimos a saber de él. Hasta que en julio nos enteramos de que al cabo de unos años sumido en la demencia, había muerto en abril, internado en un sanatorio especializado en ese mal.

Nuestra estrecha amistad no se debió, como hubiera sido lógico, a mi amor por la literatura chicana, que también (si vamos al caso), sino a nuestro común amor por el cine y, en los últimos años, por la obra de Jane Austen y la combinación de esos dos amores. Tanto que a partir del verano del 2007 programábamos un Festival Jane Austen repasando todas las pelis basadas en novelas suyas. Y en especial la versión de Pride and Prejudice, BBC 1995, con Jennifer Ehle (Lizzy) y Colin Firth (Mr. Darcy), que es de lejos la mejor de todas y toda una obra de arte.

Como la que yo conocía es la producción alemana en DVD, que es de una firma subsidiaria de la BBC, la BBC Germany, en la cual solo se encuentra la versión doblada al alemán, y como Rolando ni siquiera conocía la serie pero sí sabía de mi entusiasmo por ella, me trajo como regalo la versión original. Empezamos por esos tres DVDs y nos los jalamos casi de una sentada, en un fin de semana dedicado a nuestra Lizzy y su involuntaria conquista del corazón de Mr. Darcy.

Para mi enorme sorpresa e indignación, pude constatar que la versión alemana es treinta minutos más corta que el original. Algo imperdonable, si bien a decir verdad tendría que haberlo sospechado, porque hay escenas de la novela que faltan por completo en la versión BBC Germany, y yo lo había puesto a la cuenta de la adaptación para tele, sin pararme a pensar ni un solo momento que también pudieran ser cortes. ¡Eran (son) cortes! La versión original es de 300 minutos, la alemana de 270. No la volveré a ver en mi vida, de pura indignación, la regalaré a alguien, no sé, quizás no, sería feo por mi parte regalar semejante atentado a la integridad de una obra de arte. Porque es una auténtica obra de arte, ¡qué maravilla de versión!

Rolando, que ya digo que no la conocía, estallaba en gritos de júbilo a cada momento especialmente bien conseguido, y no son pocos a lo largo de los 300 minutos. Y yo, a partir del momento en que detecté el primer corte y me di cuenta de que, por fin (aunque sin yo saberlo previamente), iba a ver la obra completa, me dispuse a disfrutarla igual que si no la hubiese visto nunca. Y la disfruté. Y eso que no sé inglés. Pero sí que me sé la novela de memoria.

Y hasta sé algún inglés. Porque hay un momento en que Lizzy, de viaje con sus tíos, los Gardiner, por Derbyshire, lee una carta de su hermana Jane, y esta le cuenta que está rendida porque los hijos de los Gardiner, «my nephews and nieces», la mantienen ocupada de sol a sol. Y ahí detuve el DVD, lo retrocedí y le pedí a Rolando que me confirmara que Jane dice «my nephews and nieces», Rolando me lo confirmó y yo le pregunté: «¿No te das cuenta de que es un error?» Rolando –que sabe que no sé inglés– enarcó las cejas, y seguí: «Los chiquillos son hijos de Mr. Gardiner, el hermano de la madre de Jane y Lizzy, por lo tanto no son sobrinos y sobrinas, sino primos hermanos suyos». Inmediatamente convinimos en que no podía ser error de Jane Austen, y acudimos al libro. Y en efecto, ahí solo dice que Lizzy empieza a leer la carta y «The beginning contained an account of all their little parties and engagements, with such news as the country afforded. [El principio contenía una relación de todas sus pequeñas fiestas y compromisos, así como las novedades ocurridas en la región]». Los sobrinos y sobrinas son un despiste del guionista, que no debe andar muy ducho en parentescos (habría que averiguar si es hijo único).

Poco después detecté otro fallo de la misma índole. Se trata de la escena de la primera visita de Lizzy a Rossings. Lady Catherine pregunta a Mr. Collins si es cierto que a la muerte de Mr. Bennet heredará las propiedades de los Bennet, pero luego, sin solución de continuidad con la afirmativa y abortada respuesta del clérigo, viene la primera pregunta que Lady Catherine le hace directamente a Lizzy: y lo que le pregunta es si tiene hermanos y hermanas, y esa es una pregunta por completo incongruente que la haga Lady Catherine, pues si las propiedades de los Bennet van a recaer en Mr. Collins solo puede ser porque Mr. Bennet carece de hijos varones.


Ambos errores se reproducen tal cual en las dos versiones foráneas que poseo, tanto la alemana como la española. ¿Será porque los traductores de ambas versiones no han leído Orgullo y prejuicio?


Es otro invento del guión, porque ese diálogo no existe en el original, sino que es relatado por la narradora, aunque Jane Austen no comete el error de su, por otra parte, excelente guionista, un tanto despistado en materia de parentelas. Jane Austen dice que Lady Catherine le pregunta a Lizzy, simplemente, cuántas hermanas tiene: «how many sisters she had». El error es tanto más insufrible cuanto que la pregunta por la herencia de Mr. Bennet, en la novela, viene a continuación de ese párrafo y no antes, como en la miniserie, y es además el único instante en que Lady Catherine nos resulta simpática, cuando sostiene que ella está en contra de la ley sálica en materia de herencia: «I see no occasion for entailing estates from the female line [No veo razón para apartar del mayorazgo a la línea femenina]».

Con todo, lo que me ha resultado el sapo más difícil de tragar es que ambos errores se reproducen tal cual en las dos versiones foráneas que poseo, tanto la alemana como la española. ¿Será porque los traductores de ambas versiones no han leído Orgullo y prejuicio? En fin, perjudicarla sí que la han perjudicado.

(Al tema de los gazapos en los doblajes cinematográficos le dediqué una serie de cinco trujamanes disponibles aquí.)

 

 

 

 

 

Ricardo Bada (Huelva, España, 1939), escritor residente en Alemania desde 1963. Coeditor allí de dos antologías de literatura española contemporánea, y en solitario, de la obra periodística de García Márquez y los libros de viaje de Camilo José Cela. Editor en España de la poeta costarricense Ana Istarú, y en Bolivia de la única antología integral en castellano de Heinrich Böll (Don Enrique).

 

 

6 Comentarios

  1. Concha Responder

    Casualidades de la vida… Precisamente me han encargado la traducción de Pride and Prejudice… Espero no cometer esos errores ni otros semejantes. Y que Dios me pille confesá. Cruzo los dedos. Rogad por mí.

  2. Ricardo Bada Responder

    Me alegro de que haya por fin una nueva traducción de esa novela impar. En una mexiicana que me regalaron hace poco, se cometió la atrocidad de traducir los nombres de los protagonistas, pero no sólo eso sino también los apelativos familiares, con lo que Lizzy se convirtió en –horreur!– Bebel.
    Y así todo el resto. En cuanto a la primera frase de la novela, que es una de las «más mejores» (diría Cantinflas) publiqué hace tiempo un Trujamán, quizás le interese verlo,, el enlace es
    https://cvc.cervantes.es/trujaman/anteriores/abril_11/13042011.htm

  3. Ricardo Bada Responder

    Otra cosa: le recomiendo traducir a partir de un ejemplar de «The Annotated Pride and Prejiudice», anotada y editada por David M. Shapard, Anchor Books, New York 2007. Es, de lejos, la mejor que conozco. Vale.

  4. Concha Responder

    Muchas gracias por las recomendaciones, Ricardo. Tomo buena y debida nota.

  5. Concha Responder

    Por cierto, ya tengo conmigo la edición anotada de David M. Shapard.

  6. Si es que no se puede saber de memoria la novela completa, que después saltan gazapos por todas partes.

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