A propósito de la traducción de «To be or not to be, that is the question», Pedro Pérez Prieto

Viernes, 8 de enero de 2021.

Asistí el 21 de noviembre de 2011 en la Sala Principal del Teatro Español de Madrid a la presentación del libro Hamlet y el actor. En busca del personaje, del actor, dramaturgo, director, escritor y maestro de actores Denis Rafter, obra publicada por la editorial Artezblai y ganadora del III Premio Internacional ARTEZ BLAI de Investigación sobre las Artes Escénicas[1]. Denis Rafter analiza y estudia los siete soliloquios originales y los confronta con ocho versiones en castellano para buscar en ellas lo que considera las características fundamentales de Hamlet, a saber, que sea claro en su razonamiento, poético en su expresión, y verdadero en sus emociones y pensamientos. En la página 121 se pregunta con asombro por qué la traducción de este verso no coincide en ninguna de las 28 versiones de Hamlet hechas en España a pesar de que «Hamlet no tiene ninguna duda de que la cuestión es, ser, o no ser». Yo, como Santo Tomás, tenía que verlo y poner el dedo en la llaga para creerlo. Estuve cotejándolas y, efectivamente, todas difieren en algo. Y sigue Denis Rafter preguntándose cuál es la razón de que tantos traductores no hayan podido ponerse de acuerdo y dice «o no entienden al otro o no quieren entenderlo, o tal vez, por orgullo o cualquier otra razón, no quieren repetir lo que ha dicho el otro».

En un intercambio de correos le expuse mi opinión:

No entiendo por qué tan sólo dos o tres de los traductores que mencionas usan el endecasílabo en ese primer verso. Al igual que tú, en la conclusión al soliloquio núm. 4, yo también digo ¡qué pena! Parece ser que el traductor –en general– considera que cualquier hallazgo feliz es exclusivamente suyo y, por ende, se cuida mucho de usar los aciertos de otros pues o no lo cree honrado o teme que se le acuse de plagio. La consecuencia es clara, como demuestras con tus citas. Y si seguimos el razonamiento, llegará un momento en que después de cierto número de traducciones del mismo texto con determinados aciertos, sería imposible hacer una traducción medianamente buena ya que todo traductor se vería obligado a evitar esos hallazgos propiedad exclusiva de otros traductores.


Y si seguimos el razonamiento, llegará un momento en que después de cierto número de traducciones del mismo texto con determinados aciertos, sería imposible hacer una traducción medianamente buena ya que todo traductor se vería obligado a evitar esos hallazgos propiedad exclusiva de otros traductores


Hete aquí que, en noviembre de 2012 encuentro en Hemeroflexia, blog de Andrés Trapiello, en la entrada del día 28, lo que parecía –así se anunciaba– la solución definitiva:

FUE Tomás Segovia quien resolvió mejor que nadie un secular problema en la traducción del célebre monólogo de Hamlet. Su propuesta, tras siglos de «ser o no ser, esa es la cuestión» o «la pregunta» o, incluso, oh, «la opción», dejó resueltas la cuestión, la pregunta y la opción diríamos que como «el huevo de Colón» de las traducciones: «Ser o no ser, de eso se trata».

Decepcionado en mis expectativas, envié al blog el siguiente comentario:

En mi modesta opinión, creo que T.S. limita el sentido en su afán por aclararlo y cambia, además, el tono del verso. Si W.S. hubiera querido decir algo equivalente a «de eso se trata», supongo que habría utilizado plain English. Pero no lo hace. Tenemos la suerte de tener en castellano una palabra que ha utilizado la mayoría de los traductores y que reúne las connotaciones y ambigüedades que question pueda tener en este contexto. Por otra parte, puesto que W.S. utiliza el pentámetro yámbico, sería conveniente que el verso en castellano fuera un endecasílabo.

Yo no conocía el Hamlet de Tomás Segovia[2] aunque la idea de que su traducción es definitiva está muy extendida, iniciada y avalada por el autor del epílogo, Juan Villoro que, respecto a la traducción de este primer verso, dice:

«De eso se trata» es una impecable manera de resolver el that is the question, que tantas veces había sido traducido como «ésa es la cuestión» o «he ahí el dilema». […] La frase llegó como una revelación. Shakespeare en el lenguaje de Berceo o, de manera más significativa, en el de nosotros mismos.

Son muchas las opiniones que inciden en esa idea expresada por Villoro. Solo añadiré las palabras de Pedro Serrano en el II Coloquio Internacional «Escrituras de la Traducción Hispánica». San Carlos de Bariloche, 5-7 noviembre 2010:

Su rendición del emblemático To be or not to be, that is the question, que Tomás Segovia traduce como «de eso se trata», por ejemplo, le da un giro a la expresión en español, que no resalta sólo por su novedad y dife­rencia, sino que, por su pertinencia incontestable, afecta la interpretación completa del monólogo de Shakespeare. La expresión es un hallazgo, una afirmación de la lengua y una fidelidad al sentido.

Repito que, en mi opinión, el traducir that is the question por «de eso se trata» limita el sentido en su afán por aclararlo y cambia el tono del verso. Además, demos al César lo que es del César… pues fue Madariaga quien acuñó el tan comentado «de eso se trata» ya en 1949, si bien añade «en suma» («Ser o no ser, de eso se trata, en suma»), quizás queriendo hacer un endecasílabo.

Para terminar, quiero dejar constancia de dos cosas: mi conclusión y una confesión.

La conclusión: creo que es justo y necesario que la palabra question aparezca en la traducción como «cuestión» y que el verso sea un endecasílabo, que sería el equivalente del pentámetro yámbico del original.

Y ahora, por fin, mi confesión. Confieso que yo traduje el famoso soliloquio allá por el 2010 y que apareció en 2014 en una antología de poesía en lengua inglesa.[3] Mantengo en mi traducción la palabra «cuestión» y el verso que la contiene es un endecasílabo, como lo son los demás del soliloquio. Debo confesar y confieso que, habiendo conocido hasta ese momento sólo la traducción de Astrana Marín, la de Ángel Luis Pujante y la del Instituto Shakespeare, mi traducción de este primer verso ¡no coincide con ninguna de las 29 aquí mencionadas!

 

Inarco Celenio (Moratín)

 

Existir o no existir: esta es la cuestión

Ser o no ser; he aquí la cuestión

1798

1969*

José María Blanco White Ser o no ser –he aquí la grande duda 1824
Gabriel García y Tassara Ser o no ser… tal es la cuestión… 1862
Rafael Pombo ¡Ser o no ser, es la cuestión! 1864
Jaime Clark Ser o no ser: he ahí el problema 1870-76?
Carlos Coello Existir o no existir,

Hámlet: he aquí la cuestión.

 

1872

Guillermo Macpherson Ser o dejar de ser: he aquí el problema

¡Ser o no ser, que la cuestión es esta!

¡Ser o no ser, la alternativa es esa!

¡Ser o no ser, la alternativa es esta!

1873

1879

1882

1885

J. Roviralta Borrell Ser, o no ser: he aquí el problema 1905
Luis Astrana Marín Ser o no ser: he aquí el problema! 1922
Gregorio Martínez Sierra Ser o no ser: esa es la duda… 1927
José María Pemán Ser o no ser… ¡es la cuestión! 1949
Madariaga Ser o no ser, de eso se trata, en suma… 1955
Álvaro Cunqueiro ¿Puede un hombre, al mismo tiempo ser y no ser? ¿Cuántos hombres son precisos en la oscuridad, para hacer en la luz un solo hombre verdadero? Esta es la cuestión, el meollo, el nudo. Traducción del gallego

Xosé Cermeño

 

1958

Antonio Buero Vallejo Ser, o no ser: tal es la cuestión 1960
Álvaro Custodio Ser o no ser: esa es la incertidumbre 1968
Rafael Squirru Ser o no ser, ésa es la cuestión. 1976
José María Valverde Ser, o no ser: ésta es la cuestión: 1980
Vicente Molina Foix Ser o no ser, esa es la opción. 1989
Instituto Shakespeare Ser, o no ser … he aquí el dilema.

Ser, o no ser … he ahí el dilema.

1992

2003

Ángel Luis Pujante Ser o no ser, esa es la cuestión:

Ser o no ser, ésa es la cuestión:

1994

2007

José Luis Alonso Sarra Ser, o no ser –esa es la pregunta 2007

 

Tomás Segovia Ser o no ser, de eso se trata: 2002
Pedro Pérez Prieto Ser o no ser, no es otra la cuestión 2014

 

 

[1] RAFTER, DENIS. Hamlet y el actor. En busca del personaje. 2011. Artezblai. Bilbao.

[2] William Shakespeare, Hamlet, traducción y prólogo de Tomás Segovia, epílogo de Juan Vi­lloro, Ediciones Sin Nombre-Universidad Autónoma Metropolitana, México, 2009, 352 pp.

[3] PÉREZ PRIETO, P. Poesía en lengua inglesa. Antología esencial. 2014. Sial-Pigmalión. Madrid.

 

 

Pedro Pérez Prieto (Navaescurial, Ávila, 1953) es licenciado en Filología Moderna (Francés e Inglés) por la Universidad de Salamanca, y en Filología Española por la UNED. Traduce poesía de forma continuada desde el año 2003. Su traducción de los Sonetos de William Shakespeare (Nivola, noviembre de 2008) recibió en 2009 el Premio Esther Benítez que otorga ACE Traductores. Ha traducido Arena y espuma y una selección de Dichos espirituales, de Gibran Kahlil Gibrán bajo el título de Aforismos en la colección A la mínima en la editorial Renacimiento. En noviembre de 2014 se publicó su antología bilingüe Poesía en lengua inglesa. Antología esencialEl Corsario, de Lord Byron, en 2015; una reedición revisada de los Sonetos de William Shakespeare en 2016 e Historia de Cardenio, de Shakespeare y Fletcher en 2017; todas estas en la editorial Sial Pigmalión y en edición bilingüe. En esta misma editorial aparecerán próximamente Poemas sobrenaturales, de Coleridge y otras dos antologías. Acaba de publicarse Poemas, de Christopher Caudwell y no tardará en aparecer Tres poemas, de Hannah Sullivan.

 

5 Comentarios

  1. Blas

    Leandro Fernández de Moratin hizo una reflexión al respecto..

  2. Ronco

    El hombre puede ser y no ser ciento de veces en su vida, en esta ideal vida que lleva.

  3. Ronco

    Irreal vida que lleva, quise decir.

  4. Isaac

    Vivir o no vivir ésa es mi duda,
    ¿O sería más humano sufrirlo todo solamente en tu cabeza?

    Imaginar los golpes de la piedras y las heridas que la ingrata suerte prepara como flechas?

    O es mejor tomar las armas contra el mar de problemas
    y oponerse con fuerzas; o morir, o dormir,
    Ya es demasiado tarde; decir que se acabaron los sufrimientos del corazón, y las mil calamidades de esta vida es solo un sueño… TRAD. Isaac Borrego L. 2023

  5. miguel ramos sánchez

    Buenos dias:
    soy un «aficionado» a la traducción. Me abruma la dificultad de este arte. ¿»Tradutore, traditore»? ¿O un diplomático de la lengua, exquisito, veraz, trabajador y honrado que hermana dos lenguas?
    No puedo participar en este debate.
    Pero le ofrezco mi traducción. ¿Podría tener la virtud (entre mil defectos) de «parecer» un castellano natural? ¿»podría «Abrumadora» conservar la formula «ser o no ser» , su sentido (?) de «pregunta esencial ( en la vida y eel alma del ser humano?
    Gracias.
    Ser o no ser: esa es la abrumadora cuestión.
    Si es más honorable dejar que el alma sufra
    las flechas y punzadas de la extravagante fortuna
    O tomar armas frente a un mar de problemas y, enfrentándolos, acabar con ellos.

    Morir, dormir, no más.
    Poder decir que con el sueño acabamos
    Con el dolor y la infinidad de golpes que para
    la carne son herencia.
    Es un final que esperamos con devoción.
    Morir, descansar,
    Dormir, y quizá soñar…
    He ahí la dificultad,
    Pues, en ese descanso mortal,
    Cuales sueños vengan,
    Al mudar esta vestidura temporal,
    Han de hacernos dudar.

    He aquí el temor
    Que nos hace
    Esta larga y calamitosa vida arrostrar

    Porque, ¿Quién soportaría
    Los azotes y desdenes de estos tiempos, el error del opresor, la contumacia del soberbio,
    Las punzadas de amor despreciado,
    La tardanza de la ley, la insolencia del funcionario, y el desprecio que el meritorio recibe de quien nada merece, cuando él mismo podría alcanzar la paz con un simple puñal?.

    ¿Quién portaría la carga,
    sudando y maldiciendo bajo el yugo de esta
    pesada vida,
    sino porque el temor de lo que vendrá tras la muerte, ese país desconocido de cuyos confines ningún viajero regresa,
    confunde la voluntad,
    y hace preferible sufrir estos males
    a aventurarnos con aquellos que desconocemos?

    Así la consciencia nos hace cobardes,
    Y la rosada decisión se vuelve pálida de ansiedad.
    Así, empresas de gran importancia y ambición
    Con estas reflexiones tuercen su curso
    Y pierden el nombre de acción.

    ©2001 Miguel Ramos