Palabra de librera: entrevista a Chiara Delle Donne, de la librería Diógenes

Fotografía de Pedro Enrique

Miércoles, 11 de noviembre de 2020.

Continuamos con esta serie de entrevistas breves, que siguen el formato de nuestra sección «Del amigo, el consejo», con las respuestas de Chiara Delle Donne, de la librería Diógenes, de Alcalá de Henares (Calle Ramón y Cajal 1 y 4), a nuestras preguntas sobre la lectura y los libros traducidos. Porque #TodoEmpiezaEnUnaLibrería.

 

ACE Traductores trabaja, entre otras cosas, por defender los derechos de los traductores de libros y por que se reconozca la importancia cultural de su labor. ¿De qué manera te parece que las librerías pueden ser aliadas de los traductores en sus reivindicaciones?

Los libreros podemos apoyar la labor de los traductores estando más y mejor informados. A nivel técnico, en nuestra librería tenemos pendiente la tarea de añadir en las fichas de los libros el nombre del traductor para que sea visible cuando realizamos una búsqueda, tanto en la tienda como en la web. Ocurría lo mismo hace años con los ilustradores, hasta que han conseguido hacerse con el puesto relevante que se merecen.


Los libreros podemos apoyar la labor de los traductores estando más y mejor informados


¿Qué traducción reciente te ha parecido especialmente destacable y por qué?

En los últimos años, la existencia de buenas traducciones de autores como la polaca Olga Tokarczuk (gracias a traductores como Xavier Farré, Ester Rabasco o Abel Murcia) o el rumano Mircea Cărtărescu (gracias a la traductora Marian Ochoa de Eribe) han permitido acercar al gran público obras hasta ahora casi desconocidas en nuestro país, hasta convertirlas en lecturas de culto.

¿Qué libro traducido marcó tu infancia o adolescencia?

El libro que más me marcó en mi infancia fue Tom Sawyer, en una edición bastante mala y seguramente mal traducida. Está claro que lo que más me fascinó en ese momento fue la historia en sí, ya que entonces no prestaba ninguna atención a cómo estuviera escrita.

¿Cuál fue el libro que te hizo cobrar conciencia de la labor de los traductores, de estar leyendo palabras extranjeras que alguien había reescrito en tu idioma?

En la adolescencia cayó en mis manos una edición bilingüe inglés-italiano de Los viajes de Gulliver. Entonces sí me di cuenta de lo importante que era la traducción. Pudiendo leer ya en inglés, pero con ayuda, disfrutaba comparando frases y expresiones en las dos lenguas. Para mí fue todo un descubrimiento.


En la adolescencia cayó en mis manos una edición bilingüe inglés-italiano de Los viajes de Gulliver. Entonces sí me di cuenta de lo importante que era la traducción. Pudiendo leer ya en inglés, pero con ayuda, disfrutaba comparando frases y expresiones en las dos lenguas


¿Qué libros, autores, géneros o temas asocias con algún traductor en concreto?

Entre los clientes de nuestra librería contamos con una excelente traductora del ruso, ganadora de varios premios de traducción, la alcalaína Marta Sánchez-Nieves Fernández. Por lo tanto, cuando se habla de literatura rusa, especialmente la clásica, automáticamente pienso en ella.

¿Cuál es la traducción más curiosa que te han pedido [por el tema, por la lengua, por la persona que la buscaba…]?

Hace muchos años, asistía a las polémicas charlas filosófica que daba el pensador Agustín García Calvo en el Ateneo de Madrid. Cuando un cliente me pidió por primera vez una edición de la Iliada traducida por él, me quedé muy sorprendida porque no conocía su faceta de traductor. Hay que tomar en cuenta que yo me crié y formé en Italia, por lo tanto algunos autores y figuras públicas me eran desconocidos. Ahora sé que García Calvo era un gran lingüista y un traductor brillante.

¿Cómo influyen las traducciones en los libros que encargas y que recomiendas en la librería? ¿En qué medida crees que los lectores se fijan en la traducción a la hora de comprar un libro de un autor extranjero?

En general, en la librería prestamos más atención a la traducción de autores clásicos, y también a la traducción de autores que escriben en lenguas más lejanas, como el japonés, cuya adaptación a nuestra lengua tiene que ser necesariamente más libre. En una ocasión comparé dos ediciones diferentes de Soy gato de Natsume Soseki. Me gustó mucho más la de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés, publicada por Impedimenta. Me pareció que la narración fluía mejor y las expresiones empleadas eran más creíbles, casi naturales. Diría que a la hora de encargar libros traducidos, pudiendo elegir, yo me oriento hacia editoriales que me dan más confianza, como Alba para los clásicos o Impedimenta para las obras más recientes. En mi opinión, no son muchos los lectores que se fijan en la traducción a la hora de comprar un libro extranjero, sobre todo si se trata de una obra contemporánea.

En España hay varios premios que reconocen la labor de los traductores de libros, como el Premio Nacional a la Mejor Traducción, el Esther Benítez o el Ángel Crespo. ¿Los conoces? ¿Sueles enterarte de los fallos? ¿Sueles destacar las obras ganadoras en la librería? Si no lo has hecho hasta la fecha, ¿te animarías a hacerlo a partir de ahora?

No estoy lo suficientemente informada acerca de los premios que se dan a las traducciones, salvo en casos puntuales, pero sí me gustaría hacerlo a partir de ahora.

 

Sobre la librería

La librería Diógenes consta de dos locales en el casco antiguo de Alcalá de Henares. Dos espacios con encanto y personalidad. El número cuatro de la calle Ramón y Cajal alberga la librería más moderna, dedicada a la narrativa contemporánea, la literatura infantil y juvenil y a las actividades culturales, como presentaciones, cuentacuentos y ciclos de poesía. El número uno de la calle Ramón y Cajal está dedicado a todas las demás materias, clásicos, ensayos y libros de estudio. Se aloja en una casa antigua y acoge el alma de una librería que se ha expandido a lo largo de los años, sin perder nunca la esencia del filósofo griego del que toma prestado el nombre. Diógenes se desprendió de todo objeto material y superfluo para vivir con lo esencial. Como casa le bastaba una simple tinaja y como herramienta, una linterna, que lo ayudaba en su labor: buscar al hombre, al hombre honesto. Y eso es lo que Librería Diógenes lleva haciendo en estos más de 30 años, proporcionar libros que nos iluminen el camino.

La librería se ha ido adaptando a los tiempos, modificando su estructura, diversificando su fondo e introduciendo las nuevas tecnologías, para proporcionar un servicio cada vez más ágil y eficiente. Cuenta con una plantilla estable, que colabora en la toma de decisiones y participa activamente en la gestión de la misma. De esta manera ha podido superar momentos difíciles, saliendo siempre reforzada.

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