Por donde tuerce el Duero (y II), María Alonso Seisdedos

Viernes, 12 de junio de 2026. 

Segunda entrega del reportaje de María Alonso Seisdedos (véase aquí la primera) sobre el pasado encuentro entre estudiantes y profesionales, XV El Ojo de Polisemo, celebrado en Soria el pasado mes de mayo.

Jueves, 7 de mayo

Amaneció el día con una mesa redonda en la que David Muñoz Mateos y Magdalena Palmer venían preparados para hablarnos de la traducción de lo no humano en esa literatura que contiene sus dosis mayores o menores de naturaleza. Como me tocó a mí estar en medio (aunque con menos utilidad que un miércoles), se me olvidó tomar los apuntes necesarios, así que tendréis que conformaros con toques de color. Si os hubierais inscrito, no estaríamos ahora sumidos en esta laguna semiseca.

David Muñoz, María Alonso Seisdedos, Magdalena Palmer

Como traductor especializado en escritura de la naturaleza (nature writing, que le dicen los anglosajones), David explicó que esta era aquella cuyo tema o personaje principal es esta última y en la que se establece una relación de igual a igual entre la naturaleza y lo humano. Esto lo he puesto muy enrevesado, que él no lo dijo así, pero se entiende a nada que os paréis a pensar dos segundos y pico. El cerebro está para algo.

Magdalena, con una trayectoria que no solo es más extensa (la edad es lo que tiene y esto es un hecho incontestable e insoslayable), sino de más amplio espectro, como los antibióticos, habló sobre su experiencia en obras en las que la visión de la naturaleza está mediada por el ojo humano y supeditada a este, pues su papel es, mayormente, transmitir alguna emoción interior del protagonista.

A la hora de marcar una diferencia entre lo que es traducir ensayo o novela, señaló David que, en el primer caso, las descripciones de paisajes están ligadas siempre a un paisaje existente como tal (algo que Magdalena no considera necesario en la novela, que para algo es ficción) y sugirió la utilidad de obtener toda la información e imágenes posibles sobre ese aspecto concreto de la traducción, para lo cual (¡ojo al consejo!) suele recurrir a imágenes asépticas de turistas youtubers que se limitan a grabar imágenes sin ninguna intención artística.

Vino a continuación la mesa dedicada al asociacionismo, en la que participaron Pedro Sánchez en representación de CEDRO y Amaya García Gallego como presidenta de ACE Traductores. Dado que Pedro nos hará un resumen de su intervención que tendréis también ocasión de leer, me limito a señalar algunos puntos sobre los que incidió Amaya, aunque ambos coincidieron, ya desde el inicio, en una sola e imperativa palabra: «¡asociaos!».

Pedro Sánchez, Amaya García Gallego

Definió Amaya García Gallego la traducción como oficio artesanal y a ACE Traductores como red del artesano, que sirve a un tiempo para compartir información y para ofrecer seguridad, lo que rompe con el mito del traductor solitario. Aludió también a su presencia en redes sociales; a la lista de correo, que sirve de canal interno de información y solicitud de ayuda y colaboración; al equipo de asesoramiento jurídico; a las mentorías; y señaló la importancia de los socios colaboradores para la buena marcha del conjunto: redes por aquí y por allá.

Hubo también ocasión de recordar las actividades que organiza el grupo de traducción de teatro Entre bambalíneas, la revista VASOS COMUNICANTES, la relación con otras asociaciones de traductores o de oficios afines, tanto biunívoca como a través de la Red Vértice. En fin, digo yo, que la tal llamita es más bien una llama de enjundia.

Aquí hubo otro café (hacía tiempo que no le metía tanta cafeína al cuerpo, mi hiperintensidad me perdone) y si no digo que los cafés, las comidas y las cenas son lo mejor de estos encuentros es porque queda feo, pero la gente que asiste a través de pantallas debería pensárselo mejor.

En la mesa sin mantel que vino acto seguido, «Naturalidad, espontaneidad y coloquialismos», se nos sirvieron unos platos que podríamos definir, en esta ocasión, de excelsa dieta mediterránea, con la participación de Rosana Esquinas (audiolibros), Itziar Hernández Rodilla (teatro) y Quico Rovira-Beleta (audiovisual). Moderaba Amaya García Gallego.

Quico Rovira-Beleta habló del peligro de la caducidad de las expresiones y puso algunos ejemplos de esos que envejecen mal y ya no se sabe si dan risa, si pena. Habló también del doblajés y del cansino exceso de oralidad como males que hay que evitar.

Amaya García Gallego, Rosana Esquinas, Itziar Hernández Rodilla, Quico Rovira-Beleta

Itziar Hernández Rodilla remarcó la diferencia entre la traducción audiovisual y la de teatro en la posibilidad que ofrece esta última de abordar constantes reinterpretaciones de la obra.

Rosana Esquinas, por su parte, aludió a la necesidad de pensar la traducción, ya no como un texto que se leerá en silencio o como mucho por lo bajini para una misma, sino en voz alta para oídos y mente ajenos, que es cosa que muchas, digo, vengamos de la traducción para doblaje o no, hacemos, incluso a gritos si lo exige el guion, para escándalo de convivientes y vecinos.

Y, hala, otra vez a comer y a departir (por separado, que somos gente educada y no se habla con la boca llena).

A las tres en punto se dio paso al apartado fijo «La voz de los estudiantes», en el que participaron Jara Lozano Naharros, Alfonso del Pino Arenas y Diego Lozano Fernández con la moderada presentación de Beatriz.

Los alumnos nos transmitieron sus inquietudes en relación a la estabilidad laboral, las claves para acertar en las propuestas de traducción a las editoriales, la valoración de su trabajo en los inicios y su visión del futuro, con lo que suscitaron variadas intervenciones del público.

Cuarenta y cinco minutos después, por exigencias del programa, pasaban a la mesa las galardonadas en los Premios Complutenses de Traducción Universitaria Valentín García Yebra VI y VII, a saber, Paula Espinosa Velasco y Manuela Berdún Gistaín, respectivamente, presentadas y moderadas por Itziar Hernández Rodilla.

Manuela Berdún, Itziar Hernández Rodilla, Paula Espinosa

Paula Espinosa y Manuela Berdún contaron cómo se enteraron de la existencia de estos premios, en los que colabora ACE Traductores, y explicaron cuáles son los requisitos para participar. Asimismo, hablaron sobre los caminos que las llevaron a elegir los textos, sus dificultades y las consecuencias que de ellos se derivaron.

Pasamos a continuación a la mesa «Por dónde empezar», la que más emociones avivó por obra y gracia de Manuela Berdún Gistaín, Sabela Rodríguez Ríos y Nora Aparicio Alfaro, acompañadas de Rosana. Las tres subrayaron la importancia de:

    • conectar con otros compañeros y asociaciones;
    • participar en un máster de traducción literaria;
    • aprender a gestionar el tiempo;
    • prepararse para el rechazo y la frustración;
    • estudiar estrategias de contacto con editoriales.

Teresa Muñoz, Beltrán de Ceballos, Javíer Díaz de Olarte

Finalizó la jornada con Teresa de presentadora y las intervenciones de Beltrán de Ceballos (director del proyecto de conservacionismo Iniciativa Natura) y Javier Díaz de Olarte (experto en asuntos jurídicos de CEDRO).

Este último nos ilustró con su desparpajo habitual sobre las normas europeas con respecto a la regulación y el uso de la maldita cosa esa, que no pienso nombrar más por hoy. Vino a decir que, si bien los destellos de esperanza son menos que los fundidos a negro, nadie ha tirado la toalla.

Por su parte, Beltrán de Ceballos recordó la intervención de Nora Aparicio en la mesa anterior y su defensa del criterio, la razón y el corazón como motores de la traducción, y señaló que estas son también las fuerzas que animan la conservación de la naturaleza, que es, al fin y al cabo, de la que depende la vida, también la nuestra.

Salimos por piernas hacia el punto de encuentro para la visita guiada, «Tras las huellas de Machado», que, además, sirvió para aprendiéramos a observar y contemplar con ojos casi expertos esta maravilla concentrada que es la capital de la provincia. Después, como auténticos intelectuales, ascendimos hasta el sobrado del edificio del Casino para recorrer la Casa de los Poetas, donde nos habríamos pasado las horas muertas escuchando retazos de poemas machadianos en tropecientos idiomas y voces solapados, y descendimos para la cena de picoteo (y vaya si le dimos al pico) hasta la hora en que las fuerzas de cada cual se rindieron.

Viernes, 8 de mayo

Maite Sánchez Nieto, Isabel García Adánez

La mañana la abrió e iluminó Isabel García Adánez (debería constar como mérito en mi biografía que fue la primera persona de ACE Traductores que conocí), previamente presentada por Maite Sánchez Nieto. Menos mal que será ella quien se ocupe de poner por escrito su esplendorosa lección maestra, titulada (¡inspirad!) «Naturalidad, naturaleza y criterios de traducción naturalmente humanos» (¡espirad!), porque mi resumen no pasaría de una triste e inepta parodia del salero (una hiperintensa jamás utiliza en vano esta palabra) con el que se pueden tratar temas serios, al menos serios en lo que traducción se refiere, que aquí nadie, supongo, había venido a Rolex.

Sin prisas, pero con pausas, le tocó el turno a Elena Pérez San Miguel, a la que más o menos presenté, que nos habló en un tres por uno de la arrojada (¡casi medio millar de páginas!) propuesta de traducción de cómic ambiental que surgió de su participación en las mentorías aceteras guiada (¡menudo lujo!) por Elia Maqueda, que fructificó con tesón y tiempo en la publicación en 2022 de la obra por Errata Naturae bajo el título: Cambio de clima (un ensayo gráfico y autobiográfico sobre el cambio climático)[3].

María Alonso y Elena Pérez San Miguel

En su charla-monólogo Elena Pérez San Miguel nos contó, mediante ilustraciones en directo, el proceso que la llevó a la publicación de esa obra en castellano, que ella descubrió en 2017. Es este un ensayo científico que recurre al lenguaje de cómic para alertar sobre… lo que dice el título. Al abordar el trabajo, se encontró con dos problemas muy distintos y fundamentales: las limitaciones de espacio del medio y la urgencia de actualizar unos datos que, por desgracia, continúan incrementándose día a día.

Además, aprendió que el lenguaje del cambio climático no es uno solo, sino que hay tres niveles, el de los científicos, el de los políticos y el del común de la gente. Como en tantas ocasiones sucede a la hora de traducir (y porque traducir es interpretar), para entender bien el meollo, tuvo que documentarse a pico y pala mental. Destacó la necesidad de afinar la precisión del tono, pues, en función de ello, una misma expresión puede sonar burocrática o combativa.

Pasó después a darnos unas pinceladas sobre el proceso en los cómics en general. Nos mostró un esquema de rotulación por páginas, de arriba abajo y de izquierda a derecha, y nos enseñó trucos para ganar espacio cuando la traducción resulta más larga que el original.

Con ganas de estirar las piernas y rajar otro poco mucho, nos bajamos para el último café con refrigerio conjunto, ocasión que no diré quién aprovechó para ir cantando las despedidas.

De nuevo en el salón de grados, llegó la vez de María Ramos Salgado al micro y la que esto escribe de prescindible escudera. Otra presentación en la que me ahorré tomar notas y me pude dedicar al puro disfrute de escuchar y aprender, porque ya mi tocaya os lo contará a su debido tiempo en estas (bueno, en otras) páginas, si bien creo que puedo adelantaros que la cosa va del cultivo nada sencillo de los tomates.

Ahora os confieso que estaba entre mis cálculos escaquearme de la clausura para llegar antes a casa, pues tenía por delante 659 kilómetros de carretera, pero, como soy blandengue, no me resistí a quedarme, un poco por vergüenza y otro poco por falta de ganas de irme.

Miguel Ibáñez retomó el micrófono para apuntar cómo el cambio climático había inutilizado los refranes y resaltar la necesidad de mantener vivo el oficio de la traducción a través del diálogo, los contactos entre profesión y academia.

Nuestra Amaya se centró en los agradecimientos por esas jornadas cálidas (merced en parte al sistema de calefacción mediante biomasa de proximidad en edificios públicos, que lo sepáis), cordiales y profundamente humanas, pese a la apariencia de frialdad que desprende lo académico. Instó a no permitir que la IAG gane la batalla, eso sí, con un respeto absoluto por quienes se ven forzados a usarla, y a seguir transmitiendo la llamita prehistórica.

Cerró el acto Rosa M.ª Bautista, en nombre de la UAM, que acogerá el próximo Polisemo en 2028, ensalzando la generosidad y solidaridad del gremio de traductores, el diálogo entre generaciones y el espíritu solidario en unos tiempos en los que todo se monetiza.

Aún con los aplausos cosquilleando en las orejas, hice mutis por el foro y me eché a la carretera, donde avisté, sobrevolándola a una altura prudente, un generoso bando de buitres leonados a los que debí de antojárseles demasiado viva todavía.

[3] Saison brune, de Philippe Squarzoni, Delcourt (2012)

 

María Alonso Seisdedos (1961) es traductora y correctora a partes iguales y con la misma pasión. Se licenció en Filosofía y Letras (División de Filología, Sección Filología Hispánica) por la UAB (1984) y en Filología (Sección Filología Gallego-Portuguesa) por la USC (1988). En 1986 se inició en los misterios de la traducción de audiovisuales para doblaje y subtitulación, labor que compaginó con la corrección ortotipográfica y de estilo para diversas editoriales. El sueño de acceder a la traducción literaria se le cumplió en 2009, con O museo da inocencia (Masumiyet müzesi), de Orhan Pamuk, en colaboración con Bartuk Aykan, que fue reconocida con el premio de la Asociación de Escritores en Lingua Galega a la Mejor Traducción de ese añoDesde entonces se ha enfrentado a diversas obras de literatura para adultos y de infantil y juvenil. Por la versión gallega de Ulises de James Joyce, recibió, junto a sus colegas Eva Almazán, Antón Vialle y Xavier Queipo, los premios a la Mejor Traducción de 2013 de Fervenzas Literarias, el Lois Tobío de Traducción de la Asociación Galega de Editores, el Irmandade do Libro de la Federación de Librerías de Galicia, y el de la AELG a la Mejor Traducción de 2013, además del Premio Nacional a Mejor Traducción 2014 que otorga el Ministerio de Cultura, Educación y Deporte. En 2018 recibió el premio Xela Arias que otorga la AGPTI por su trayectoria  profesional.

Traduce de alemán, catalán, francés, inglés, italiano y portugués a gallego y castellano. Y de mayor quiere ser bióloga.