Viernes, 29 de agosto de 2025.
Ángel Ferrer Samatán ha traducido del francés la obra de Antoine de Saint-Exupéry El Principito, Bubok (Ediciones LetraGrande), junio de 2025
Sinopsis de la obra
El Principito es una obra que ha sido traducida en numerosas ocasiones por múltiples traductores. Existen adaptaciones de todo tipo. Sin embargo, esta edición de la editorial Bubok no es una autopublicación, sino una traducción fiel que está disponible ya en la colección LetraGrande. Una colección que se edita con la letra más grande de lo habitual para facilitar la lectura a cualquier persona.
En ella, se plasma el oficio del escritor que fue Antoine de Saint-Exupéry de manera que vemos la clara escritura de su obra magna. Una escritura hilada de manera que es entendible tanto para los niños, como para los adultos, de forma que no se pierde nada del original en francés.
Comentario de Ángel Ferrer sobre su traducción
Como siempre, lo difícil ha sido el principio. Dar con el estilo particular del autor. Refiriéndome al primer párrafo del libro, me gustaría decir que no he repetido la palabra adultos para no facilitar la lectura a los niños y que así fluya mejor el texto. Hay que tener en cuenta que ese trabajo de escritura clara, ya está realizado por Antoine de Saint-Exupéry, de manera que solo hay que descubrir su estilo. Estamos ante un texto prepoético, lo cual no admite repeticiones, (según las normas de escritura de Ezra Pound en cuanto a que el texto no debe seguir la secuencia de un metrónomo, sino la secuencia musical). Sin embargo, hay repeticiones de frases durante el texto que sirven de conectores para reorientar la lectura a los niños, a mi modo de ver. Hay que jugar con este equilibrio durante todo el trabajo de traducción.
Lo que más me sorprendía a medida que el texto se iba revelando es la delicadeza con la que el autor retrata a los personajes. Es un texto principalmente cándido. De Saint-Exupéry lo avisa; los niños tienen que ser muy respetuosos con los mayores. Hace un guiño a los niños con el asunto de los números. Conocer, pues, lo esencial de la vida es lo propio del autor y los niños. De alguna manera, el autor se pone a la altura de un niño para hablarle de esa invitación al viaje que supone empezar a captar lo esencial de la vida.
Es curioso cómo ninguno de los protagonistas de los diferentes planetas tolera bien la soledad. Parece que todos necesitan la visita de alguien. Hay que tener en cuenta que en aquella época no existía internet ni las redes sociales y la soledad se vivía con más intensidad. Cada habitante describe su mundo, un mundo que necesita el contacto con otro ser para completarse. Quizá la existencia más coherente en soledad sea la de una flor.
El tono de los adjetivos es de respeto hacia todos los personajes. No hay estridencias en todo el texto, como se muestra en el capítulo 12, el del bebedor. El autor utiliza la palabra bebedor, en lugar de borracho. También, El Principito aporta la mirada antropológica hacia lo diferente. Su mirada no juzga, va más allá; por lo que percibe la realidad tal y como es, sin los sesgos que aportan los prejuicios. Quizá por ello se revele lo invisible a los ojos, lo esencial. Este libro ayuda a mirar sin etiquetas, algo que aporta paz fuera y dentro de nosotros.
A medida que leemos este libro se nos va despojando poco a poco del adulto que somos. Todo de una manera progresiva y delicada. Hay, en el texto, unos pocos momentos poéticos que están resueltos de manera sencilla y comprensible. Algo que parece fácil y sin embargo es lo más complicado de la poesía. Escribir de manera transparente y sencilla una idea compleja. Como pasa en capítulo del pozo de agua.
Este libro está construido infantilmente, por lo que es más difícil dar con su música, con el tono especial de su autor. Me hice con un ejemplar de título Cuadernos, de la Editorial Verbum, traducido por Eva Aladro Vico, y me sorprendió ver unos apuntes literarios con un lenguaje extremadamente artificioso, complicado, incluso incomprensible, a veces. Algo que contrasta con la sencillez del Principito. Además, el autor no era en sí un hombre de palabras aun siendo escritor. Era más bien un hombre de acción ya que le gustaba volar. Pero la gente en Francia está muy bien preparada literariamente hablando desde una edad temprana.
Siguiendo con el libro, Saint-Exupéry considera a todos los hombres extranjeros. Sin raíces fuertes, como las flores, de ahí que les moleste el viento. También he notado una similitud con Jesucristo, sobre todo cuando se relata la desaparición del Principito. Por lo que ese «volver a casa» parece ser el lugar donde estamos antes de nacer. Ese lugar donde residen las almas. En las estrellas. Como si al morir, la luz regresase a la luz.
La sección de NOVEDADES TRADUCIDAS ofrece a los traductores un espacio donde analizar las dificultades a las que han tenido que enfrentarse al traducir una obra concreta. Animamos a todos los traductores a colaborar: véase la plantilla en este enlace.