Translation and Objects. Rewriting Migrancy and Displacement through the Materiality of Art, de María del Carmen África Vidal Claramonte

Viernes, 28 de febrero de 2025.

Translation and Objects. Rewriting Migrancy and Displacement through the Materiality of Art, de María del Carmen África Vidal Claramonte, Routledge, 2024, 150 páginas.

 Manuela Berdún Gistaín

Translation and Objects es un libro que va sobre un zapato. Habla de una foto, de un guijarro, de un dibujo. Y cómo no, siendo África Vidal la autora, de traducción.

En los últimos años, los estudios de traducción han tratado de ampliar la visión tradicional de la traducción supeditada a las palabras y al texto para incorporar otros sistemas semióticos de la comunicación. Siguiendo esta línea, África Vidal ha orientado sus trabajos más recientes hacia una definición de traducción que, en consonancia con el «outward turn» [1] de Susan Bassnett y David Johnston, mira hacia otras disciplinas, como el arte contemporáneo (Translation and Contemporary Art, Routledge, 2020). Esta vez, en Translation and Objects, la autora retoma la cuestión y da un paso más audaz: deja atrás el paradigma textual para pensar en la traducción como transferencia material, como migración a través de fronteras geográficas y políticas, como desplazamiento no solo simbólico, sino también físico.

Así, se centra en los millones de personas desplazadas para las que la traducción, más que una necesidad, es una realidad inherente a sus vidas: «son seres traducidos». En este contexto, los objetos que cargan los migrantes traducen historias silenciadas y sacan a la luz las emociones del viaje; son objetos que traducen y son traducidos. A partir de esta idea, el libro muestra cómo el significado viaja a través de la materialidad de los objetos que se desplazan y el papel del arte contemporáneo para trasladarlo. Pero, sobre todo, nos invita a cuestionarnos qué se traduce, quién lo hace, cómo y por qué.

El libro comienza («Translating beyond words») con una sólida base teórica, que bebe de autores de distintas disciplinas y aborda conceptos relacionados con la materialidad. Encontramos un ejercicio de síntesis muy logrado, donde la originalidad reside en conectar la teoría con obras artísticas, en las que la traducción es traslacionalidad (traducción a través de los sentidos) y translatio (desplazamiento físico de personas y objetos). Traducir desde estos dos conceptos, defiende Vidal, significa «traducir, no desde lo puramente intelectual, sino a través de y con las emociones. Traducir con los cinco sentidos nos permite […] adoptar una forma de ver el mundo que no es ni estática ni binaria» [2] (p. 14) y, añadirá, es contrahegemónica.

Las ideas de desplazamiento y movimiento son centrales en el segundo capítulo («Tavelling»). Unas bellas citas literarias sobre la naturaleza del viaje, un viaje que solo acaba para empezar otro, introducen el diálogo, recurrente, entre viaje y traducción. No obstante, pronto se alude a las asimetrías: «Viajar de una cultura a otra es un hecho complejo que no solo genera afecciones e identificaciones, sino también problemas, porque el espacio nunca es completamente horizontal» (p. 20). El viaje es desplazamiento, o translatio, en el sentido de que se refiere a una condición temporal y transformadora. Sin embargo, el viaje nos lleva inevitablemente a preguntarnos sobre la naturaleza y la función de las representaciones, relacionadas con la política, el poder y la dominación. En cualquier caso, estamos de acuerdo en que «viajar, como traducir, y traducir, como viajar, nos permite acoger otras historias, las historias de otros» (p. 21).

El tercer capítulo («Migrant objects») analiza más profundamente los objetos como lugares de traducción o, en palabras de Sherry Simon, como «lugares políglotas» donde convergen y se superponen historias. Estos objetos, analizados normalmente desde la antropología, la filosofía y la sociología, tienen cabida también en los estudios de traducción, pues esconden emociones, historias y significados que no solo hablan de sus dueños y la cultura del país del que vienen, sino que también crean nuevos significados en la cultura de llegada. Las fotografías, los objetos religiosos, los zapatos y la comida son algunos de los objetos más comunes que aborda la autora para demostrar que cuando los objetos viajan, las memorias y sensaciones asociadas a esos objetos lo hacen también, y que, con cada viaje, se reescriben y adquieren nuevos significados que se añaden a los previos.

Aunque los ejemplos son infinitos, se presta una especial atención a la artista libanesa de familia palestina Mona Hatoum, cuyo trabajo se construye a partir de objetos cotidianos que, al moverlos de contexto, crean y traducen emociones. Por ejemplo, Present Tense es un mapa que refleja las divisiones territoriales de los Acuerdos de Oslo sobre 2 200 bloques de jabón de Nablus. Además de su valor referencial como símbolo de resistencia, el jabón se convierte en un objeto desplazado que traduce a través del olor y el tacto.  Este es un ejemplo, explica Vidal, de la necesidad de traducir los aspectos más somáticos y menos intelectuales de la comunicación.

Llegados al cuarto capítulo («Translationality and translatio in contemporary art»), la autora se propone recopilar ejemplos —muchos más— en los que el arte habla a través de los objetos y la traducción se utiliza para reescribir las historias que los migrantes no han logrado contar con palabras. Poco a poco, sin imponer significados, Vidal nos va guiando hasta su reflexión final, que responde a las posibles exigencias del lector de qué hacer entonces con todo lo leído: lo importante son las preguntas. ¿Qué historias cuentan los objetos? ¿Qué narrativas construyen sobre el viaje y las personas que lo han hecho? ¿Cómo contribuyen a la formación de la memoria colectiva? Utilizar la translatio para contar historias nos permite cuestionar las narrativas heredadas en un mundo en el que la traducción está siempre presente y todos somos agentes de traducción con el objetivo de dar a conocer todas las historias.

Es precisamente esta idea la que cierra el libro («Terra infirma»): estudiar el arte contemporáneo a través de la materialidad de la traducción puede ayudar no tanto a responder, sino al menos a preguntarnos y empezar a explorar cuestiones éticas de la traducción. Y es que el terreno que pisamos es más inestable de lo que parece siempre; es, concluye, terra infirma.

Translation and Objects es un libro improbable en el que dialogan traducción, política y arte. Pese a no dar respuestas, ha sido en todo momento lo que prometía: un intento de crear puentes entre disciplinas y una invitación a reflexionar sobre qué es traducir y cómo se construyen los significados más allá de las palabras. Sin quitarle crudeza al tema, logra además ser divertido y entrañable al detenerse en objetos cotidianos.

Para quienes se dedican al ámbito de la investigación, lo más importante es quizá la demostración de que otras formas de investigar son posibles. Encontramos una voz fresca que se suma a los intentos por ampliar la disciplina para adaptarla al mundo global, complejo y lleno de conflictos, incorporando cuestiones como la ideología, el poder y la reescritura. Toda esta teoría está, además, bien anclada a la práctica. El libro se puede disfrutar también como compilación de ejemplos, con ejemplos hermosos de la literatura, pero sobre todo de instalaciones, a las que de otra forma seguramente no tendríamos acceso.

En definitiva, es un libro en el que detenerse no solo para reflexionar sobre nuestro trabajo, sino también para recordar y sentir a través de los trabajos de otros. Solo por eso ya merece la pena.

 

Notas:

[1] Susan Bassnett y David Johnston acuñaron oficialmente el término «outward turn» en 2019, en un breve texto del volumen 25 de la revista The Translator (pp. 181-188), para referirse a una nueva forma de entender la traducción que había comenzado a gestarse durante la década previa. Este enfoque, basado en una concepción palimpséstica de la traducción, propone la apertura hacia otras disciplinas.

[2] Las traducciones de las citas son de la autora de la reseña.

 

 

Manuela Berdún Gistaín (Zaragoza) traduce del inglés y del francés. Ha estudiado Traducción e Interpretación y el máster en Traducción Literaria en la Universidad Complutense de Madrid. Es presocia de ACE Traductores y participó en la quinta edición del Programa de Mentorías. Le apasionan la literatura francesa contemporánea y el teatro.

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