De cambios en el horizonte

Viernes, 1 de octubre de 2021.

Fotografía de Ruth Sánchez-Nieves Fernández

Empezamos un número nuevo después de una interesante temporada de verano marcada por artículos sobre la historia de ACE Traductores. Con ellos hemos vuelto la mirada hacia nuestras raíces y agradecemos con el recuerdo a aquellos que con su trabajo y su empeño desinteresado han allanado el camino a las nuevas generaciones de traductores.

Pero recuperar memoria histórica no solo es un acto de gratitud hacia los que nos precedieron: es un acto reivindicativo con la vista puesta en el futuro. Si queremos mejorar nuestra situación y avanzar hacia nuestros objetivos como colectivo, tenemos que saber de dónde venimos para no dar pasos en falso creyendo que vamos hacia adelante. Ver en nuestro pasado un compromiso incondicional por mejorar la situación laboral de los traductores de libros nos recuerda la actitud que debemos tener ante los retos que están por venir. Y en el horizonte se perfila algo más que el otoño…

Por ejemplo, se perfila una transposición de la Directiva Europea sobre derechos de autor, que nos ofrece una oportunidad que el Gobierno no debería dejar pasar para reforzar la situación de los creadores y garantizar que su actividad se lleva a cabo en condiciones justas. La transposición estaba prevista en junio de este año y, al igual que en muchos otros países de la UE, en España se está retrasando. Hemos publicado un artículo al respecto con reivindicaciones de la junta de ACE Traductores sobre cómo debería realizarse esta transposición.

Más concreta resulta la llegada del Estatuto del Artista, el Autor/Creador y el Trabajador de la Cultura, un conjunto de propuestas legislativas que ayudarían a mejorar la situación de los trabajadores del ámbito de la cultura, entre los que se encuentran, por supuesto, los traductores de libros. Insistimos en la concreción de esta propuesta porque el día 22 de septiembre se ha reunido una Comisión Interministerial para el Estatuto del Artista presidida por el ministro Miquel Iceta y que, en palabras de la propia página del Ministerio de Cultura y Deporte, se ha puesto como objetivo:

… mejorar el estatus profesional de los artistas, adaptarlo a las nuevas realidades de los medios de fijación del trabajo cultural en el entorno digital y las nuevas formas de difusión de la cultura para combatir los abusos en la contratación temporal y los falsos autónomos. Se trata, por tanto, de mejorar la protección laboral y social, especialmente en protección por desempleo que se adapte al momento actual y que se reconozcan las condiciones laborales al colectivo de artistas.

Esta sería una reforma legislativa de calado que podría beneficiar a los traductores de libros (y a los demás trabajadores de la cultura) y daría respuesta a muchas reivindicaciones históricas de ACE Traductores. Quizá estemos ante un momento crucial para nuestro sector. ¿No es acaso lógico que echemos la vista atrás para recordar cómo hemos llegado hasta aquí y qué nuevos pasos debemos dar?

Arturo Peral

Codirector de VASOS COMUNICANTES