Traducir con -e a una autore no binarie, Elena Martínez Ramos

Viernes, 2 de junio de 2023.

El lenguaje no binario se ha convertido en trending topic a lo largo de las últimas décadas, aunque sea un tema polémico debido a la diferencia de opiniones tan opuestas (especialmente en redes sociales). Esto supone un reto para cualquiera que decida utilizarlo en su día a día o escribir sobre ello. Sin embargo, en los últimos años, la política se ha implicado en la conversación (como hemos visto con el «don’t say gay Bill» en Estados Unidos). Además, en el contexto académico no se ha desarrollado una buena base de investigación sobre el tema. Esto conduce a una falta de material que obliga a les jóvenes investigadores a construir un nuevo marco, que es la razón principal de la redacción de este artículo. Y aún más allá, si nos centramos en la traducción, la falta de documentos es más notable. Incluso en los últimos años, les traductores han tenido que plantearse el uso de un lenguaje inclusivo en el texto meta, debido a la difusión del tema en Internet.

Además, la literatura y la innovación siempre han ido de la mano. La mayoría de los acontecimientos históricos y revoluciones sociales inspiran novelas, poemas, ensayos, etc. Así, no debería sorprendernos encontrar elementos de lenguaje inclusivo en la literatura a partir los años 60-70, cuando se produjeron numerosas protestas y revueltas a favor de la diversidad sexual y la libertad.

Así mismo, el lenguaje inclusivo se ha convertido en una especie de reto para les traductores con la combinación de inglés a español, ya que este último tiene sustantivos, adjetivos, verbos y pronombres con marcas de género. Así, traducir al español un texto en inglés, que suele tener menos marcas lingüísticas de género, se complica aún más si nuestro objetivo es usar este tipo de lenguaje. Para hablar de la traducción del lenguaje no binario, me centraré en esta otra obra literaria y en su traducción (de Arrate Hidalgo, 2021), ambas recientes: Freshwater (2018), de Akwaeke Emezi.

Freshwater de Akwaeke Emezi

Escrita en 2018, Freshwater es una autobiografía de le autore igbo Akwaeke Emezi sobre su experiencia Ogbanje y no binaria. «[Ogbanje] se refiere a espíritus reencarnados y taimados que toman la forma de humanos y viven como espíritus encarnados aunque nunca cortan lazos con el mundo espiritual», según la definición de Tina Magaqa y Rodwell Makombe en Decolonising Queer Sexualities: A Critical Reading of the Ogbanje Concept in Akwaeke Emezi’s Freshwater (2018).

La crítica hacia las culturas occidentales y su colonización de África (y América, ya que algunos personajes de Sudamérica también experimentan los espíritus en su interior) está muy presente en esta obra. Adicionalmente, el concepto de Ogbanje se utiliza, en este libro, como marco para la relación entre la religión unida a la cultura y la sexualidad queer. El género, por tanto, se ve afectado en este caso por las diversas identidades que Ada tiene en su cuerpo y en su mente, cada una con una personalidad, un género y una identidad sexual diferentes.

Por lo tanto, la traducción de un libro escrito desde la perspectiva de una persona racializada, queer, de un país colonizado a un país colonizador no es una tarea fácil. Hay conceptos, términos e ideas que deben tratarse con respeto. No se puede domesticar excesivamente el texto aunque tenga que ser legible para el público de la lengua meta.

El lenguaje inclusivo en Freshwater

Freshwater es muy sutil en este tema. Salvo en el caso de personajes muy concretos, le autore evitó muy claramente el uso de expresiones con género, como es el caso de los pronombres. Esto significaba que el texto original utilizaba el lenguaje inclusivo de una forma tan natural que pasaba desapercibido para les lectores angloparlantes. Y, si vamos aún más lejos, demuestra que el lenguaje inclusivo puede conseguirse de una forma que funcione perfectamente con las reglas gramaticales de la lengua. Se ha visto también este aspecto en otros trabajos académicos, principalmente en español, donde permanecía oculto a la vista o hasta que le autore no decía específicamente que había hecho uso del lenguaje inclusivo. Esto abre un debate de visibilidad que Artemis López explica en su artículo Tú, yo, elle y el lenguaje no binario (2019) con los términos lenguaje no binario «directo» o «indirecto». La principal diferencia es la visibilidad del lenguaje inclusivo: si es más importante utilizar un lenguaje preexistente para que no sea evidente, lo que haría invisible la inclusividad, o hacerla visible mediante el uso de otras estrategias. Esta decisión no sólo depende del texto de partida, sino también del significado que el lenguaje inclusivo o el lenguaje no binario tengan en el público destinatario. Aunque el debate en las culturas angloparlantes y en las hispanohablantes respecto a este tema es casi el mismo, quizá utilizar la vía directa pueda ser más aceptado en unas culturas que en otras.

Me centraré más en aspectos prácticos en la siguiente sección. Sin embargo, me parecía importante mostrar cómo la decisión de utilizar la -e en la traducción se basaba efectivamente en elementos encontrados en la lengua de partida.

Portada de Freshwater, de Akwaeke Emezi.

Agua dulce, la traducción con -e

Al empezar a leer el libro hay algo que sin duda llama la atención. Este primer capítulo está narrado por un «nosotres», este es el primer elemento de lenguaje inclusivo que podemos encontrar tanto en el texto fuente como en el texto meta. La traducción de este pronombre es compleja en el contexto del lenguaje no binario. Dado que en inglés es inclusivo en cualquier caso, se plantea un dilema al traducir: ¿qué equivalente utilizamos? La RAE considera que la forma masculina de este pronombre plural es suficientemente inclusiva. Pero en traducción literaria es imprescindible traducir el contexto subyacente, por lo que una autobiografía cuye autore utiliza pronombres como they/them en inglés (elle en español) probablemente requerirá el uso de lenguaje inclusivo en la traducción. Por lo tanto, aquí es donde nos plantearíamos, entre otros ejemplos, el concepto de fluidez y naturalidad: ¿debe la traducción utilizar el pronombre masculino como equivalente o ir «contra las reglas» y elegir el pronombre neutro que aún no ha sido estandarizado? Sólo con el contexto de le autore, parece obvio que utilizar “nosotres” es la opción ideal en este caso.

Esta primera palabra es también una especie de pista. No somos humanos, no podemos tener un género, no hay blanco o negro, hay un punto intermedio. Hay varias situaciones en el libro que son provocadoras, principalmente hacia la religión y la colonización y hacia la idea binaria de género. Esta idea de que sólo hay dos opciones se rompe muy claramente con el pronombre «we» y aún más claramente con el «nosotres» de la traducción: «Nosotres seguíamos siendo sus hijes, una destilación triple de crías. Otu nne na-amụ, mana ọ bụghị otu chi na-eke». (p.136). Así pues, esto marca la pauta: No somos humanos, no pertenecemos al mundo terrenal y nuestra cultura y religión no son las suyas. Más adelante veremos esta diferencia entre la primera y la segunda persona.

En consecuencia, esto nos lleva a ejemplos en los que el uso del lenguaje inclusivo con   -e se utiliza con otros personajes:

Unos días después llegó la noche de Halloween. Ada se presentó en la fiesta que daban en casa de Ewan disfrazada de mí, con un corsé negro, una falda diminuta del mismo color, botas hasta la rodillas y piel resplandeciente. Sus amigues se meaban de la risa.

—¿Y tú de qué vas, supuestamente? —le preguntaron.

Yo les devolví una sonrisa que descubrió todos los dientes de Ada.

—De lo que vosotres queráis —contesté. (p. 116)

En esta sección, Asụghara (uno de los espíritus de los Ogbanje, parte de ese «we»), está describiendo una escena en la que Ada se reúne con algunes amigues humanes. Esto rompe con la idea de que la -e es exclusiva del «nosotres». El lenguaje inclusivo ya no es exclusivo de les ogbanje o del mundo espiritual, los seres humanos pueden considerarse parte de un grupo y referirse a estos personajes con una expresión neutra.

Sobre el uso del lenguaje inclusivo con otros personajes, hay un término concreto que capta la atención: «After the brothersisters visited me, my purpose became clear» (p. 136) este término se traduce como aparece en este ejemplo «Nuestres hermanes siempre han gozado de una crueldad que nos corresponde por nacimiento.» (p.35). Las palabras brother y sister en inglés tienen raíces diferentes, la única diferencia en el significado es el género. Sin embargo, en español, la raíz es la misma (hermano/a/e). La mezcla inglesa brothersisters tiene quizás un tono más místico o la sensación de referirse a algo antiguo. Sin embargo, «hermanes» parece referirse simplemente a la misma idea que hermano o hermana, pero sin estar marcado por el género: «Saachi no dejaba de llorar mientras nuestros hermanes, contra los armarios, sonreían invisibles y maliciosos ante la rotura que habían iniciado.» (p. 38). Pierde ese significado adicional, pero traducirlo del mismo modo que en inglés (hermanohermanas) sería bastante absurdo debido a la coincidencia de raíces léxicas. En inglés, sin embargo, ya existe una forma neutra para el concepto de hermano y hermana pero referido a ambos: siblings. El hecho de que no se utilice en el libro indica que este sentido místico es importante y que podría ser prácticamente intraducible.

En oposición a esto, hay otro personaje (en cierto modo) que se presenta en segunda persona del plural: les lectores. «Pero pronto (cuestión de años para vosotros, pero nada para nosotros), nos vimos obligades a agudizar el ingenio…». (p.21). Los pronombres y verbos que se presentan en segunda persona del singular se traducen al español con marca de género masculino: «lo que para vosotros son años, pero para nosotres no es nada- nos vimos forzades a enfocarnos…» (p.35). Esta diferencia podría ser quizás para trazar un muro entre la experiencia no binaria que tienen les protagonistas y la experiencia binaria que no tienen (o podrían no tener, más bien) sus lectores. Aun así, esta diferencia es visible en tan sólo una palabra.

Me gustaría centrarme en la representación del género de Ada. Hay un pasaje en el que Ada es consciente de su identidad de género y se somete a cirugía para modificar su cuerpo. Existe aquí una incoherencia intencionada con el género justo después de la cirugía. «Men’s clothes draped properly on this body-we were handsome» (p. 189) traducido como: «La ropa de hombre se acomodaba bien sobre este cuerpo: éramos guapos» (p. 200). Es la primera vez que el «we» tiene género, más concretamente masculino. Esto se debe a la palabra guapos, pero no habría funcionado si el texto no se hubiera traducido utilizando el lenguaje inclusivo con -e. No podría funcionar de otro modo, y este «choque», concentrado en una sola palabra, es importante para la trama, los personajes y el libro en general. Así que encontrar juegos de palabras basados en esta idea debe haber sido hecho a propósito, para destacar, para ser visto. Tal vez para que le lectore se detenga y tenga que «releerlo» un par de veces para cerciorarse de que efectivamente hay una «falta de coherencia», aunque intencionada.

No obstante, el lenguaje inclusivo en español a veces se puede conseguir utilizando fórmulas y elementos que ya usamos en la vida cotidiana: «Aunque a veces la carne se agarra demasiado fuerte, como fue el caso de quienes salieron por las puertas» (p.48) El pronombre «quien» es una solución que resolvía el problema de traducir el pronombre «those” seguido de “that». Otro ejemplo estaba relacionado con la palabra «child». Child es un sustantivo en singular, lo que para el español plantea un problema si queremos utilizar el lenguaje inclusivo con fórmulas preexistentes (niño, hijo…). Podríamos centrarnos en el uso de la -e como hizo Arrate Hidalgo en otros contextos, pero incluir otras soluciones muestra lo fácil que es ser inclusivo en cualquier discurso. Esto es algo en lo que he pensado a la hora de traducir: ¿cuándo intentamos utilizar fórmulas preexistentes y cuándo nos adentramos en otras nuevas? La solución que propone la -e es casi perfecta, aunque el sustantivo termine ya en -e (presidente) tenemos la oportunidad de evitar el género en el pronombre/artículo (le(s) presidente(s)). Sin embargo, considero un ejercicio mental la tarea de encontrar soluciones dentro de las reglas que hemos aprendido como parte de una educación y una sociedad centradas en la normatividad patriarcal y heterosexual. Además, estas fórmulas también son fieles ya que, como venimos diciendo desde el principio, el inglés era y es inclusivo dentro de las fórmulas lingüísticas previas al lenguaje inclusivo. Así pues, encontrar una mezcla de ambas soluciones (preexistentes y nuevas) hace que esta traducción no sólo sea fiel a la fuente, sino también una especie de posicionamiento para les nueves académiques y profesionales de los estudios de traducción.

Conclusión

A pesar de toda la polémica que rodea al lenguaje inclusivo, su uso persiste gracias a autores creatives como Emezi y sus respectivas traducciones como la de Arrate Hidalgo. Podría decirse que es un reto para todes, principalmente para les traductores y otres profesionales de la lengua. Este análisis demuestra que el lenguaje inclusivo está presente en la literatura occidental desde los años 70 y que evoluciona dentro de ella independientemente del género literario. En consecuencia, con el tiempo el lenguaje no binario podría afectar a otros aspectos de nuestra vida cotidiana, aunque el mundo académico no esté tan centrado en este asunto como debería. No se trata de una evolución gradual; está ocurriendo ahora y afecta al lenguaje y a los estudios sociales.

En un contexto social, el lenguaje inclusivo ha demostrado ser un tema abierto al debate dentro de diferentes grupos. Las personas en contra no son las únicas que lo discuten, pero entre los defensores encontramos una fisura. El feminismo ha encontrado dentro del lenguaje inclusivo una división: incluir o excluir a otros grupos discriminados por su género. Existe, por tanto, una diferencia en el uso aplicado del lenguaje inclusivo y/o no binario. En consecuencia, es necesaria la visibilidad de las personas no binarias dentro del movimiento del lenguaje inclusivo por lo que quizás deberíamos hablar más de lenguaje no binario.

Dentro de la gramática y la traducción, aunque existen diferencias significativas entre el inglés y el español, en este caso, es el género lo que supone un reto para les traductores. No existen «reglas oficiales» que estandaricen el lenguaje no binario, pero, como hemos visto en el análisis, no es un obstáculo imposible de superar. Las reglas se están formando delante de nuestros ojos, y dependen de la forma de escribir y hablar de les usuaries. El lenguaje inclusivo es versátil, como demuestra la -e en español, lo que significa que puede funcionar tanto en contextos escritos como orales.

En cuanto al texto en cuestión, Freshwater es una autobiografía que expone diferentes temas: género, religión, colonialismo… En un texto como éste, escrito por une autore no binarie, la visibilidad es la única opción. Sería fatal referirse a le(s) protagonista(s) con una palabra marcada en masculino en español, ya que conllevaría la pérdida de significado. El hecho de que la primera palabra de la traducción sea “nosotres” es una provocación a les lectores, como diciendo: vas a leer esto porque esto existe y por lo tanto es real. La provocación forma parte de la visibilización de las comunidades marginadas y traducir un texto con lenguaje no binario indirecto supondría censurar esa reivindicación.

En definitiva, es la literatura la que está proponiendo soluciones más creativas para su uso, lo que implica que les traductores deben estar al día en esta materia. Por este motivo y por la falta de trabajos académicos, el lenguaje no binario también debería estudiarse junto a la traducción, ya que está estrechamente relacionado con teorías de este ámbito.

 

 

 

Elena Martínez Ramos estudió Lenguas Modernas y Traducción, con interés en traducción literaria y en estudios de género LGBTIQ+. Su pasión por la lectura se refleja en varios de sus proyectos personales. Administra una cuenta en redes sociales enfocada a la publicación de reseñas y otros contenidos relacionados con libros, lo que le ha permitido colaborar con editoriales y autores independientes. Como escritora, dos de sus relatos fueron escogidos para su publicación en dos antologías de la revista digital Altavoz Cultural y además tiene una antología de relatos propia.