Belén Santana: Por las trincheras. Un viaje por Europa del Este hasta Isfahán, de Navid Kermani

Jueves, 7 de mayo de 2020.

Belén Santana ha traducido del alemán la obra de Navid Kermani Por las trincheras. Un viaje por Europa del Este hasta Isfahán, editada por Península, octubre de 2019.

 Sinopsis

Como reza el subtítulo, este libro nos invita a hacer un viaje por Europa del Este hasta la ciudad iraní de Isfahán, un trayecto realizado entre septiembre de 2016 y agosto de 2017 por el escritor alemán de origen iraní Navid Kermani por encargo del semanario Der Spiegel. En lugar de seguir la ruta más directa, el autor parte de Colonia hacia el este hasta llegar al Báltico y continúa en dirección sur, cruzando el Cáucaso, de camino a Isfahán. El viaje lo lleva por lugares tan cargados de historia como Auschwitz, Chernóbil, la zona de asentamiento judía de la época zarista, las tierras de sangre de la Segunda Guerra Mundial y la grieta que existe entre Este y Oeste, allí donde la Guerra Fría no ha terminado.

Kermani, orientalista de formación y firme defensor del diálogo intercultural e interreligioso, cree en la importancia de las historias pequeñas. Con solo unas pinceladas y su mirada certera, ofrece en este diario de viaje un fresco del pasado y el presente de lugares y personas que no siempre figuran en los libros de historia.

Comentario sobre la traducción

Esta traducción plantea casi todos los retos característicos de un diario de viaje situado en el presente, pero en el que hay continuas referencias al pasado de lugares pequeños y recónditos en los que no necesariamente se habla la lengua original del autor y sobre los que no existen muchos recursos bibliográficos en español. El mayor desafío es, por tanto, la documentación, que no solo se circunscribe a la búsqueda de topónimos y gentilicios más o menos oficiales que pueden cambiar según el periodo histórico o bien convivir e implicar una u otra connotación geopolítica y su transcripición a partir de alfabetos no latinos, sino también a la búsqueda de citas más o menos alusivas, a veces inexactas, de obras escritas en múltiples lenguas, no siempre traducidas al español.

Todo ello supone traducir con mapa e implica una inversión de tiempo que el traductor no debe subestimar. Al mismo tiempo, es una excelente oportunidad para viajar sin salir de casa y descubrir, por ejemplo, la realidad geopolítica tras la bandera del Alto Karabaj (o República de Artsaj), más allá de que fuese una de las banderas prohibidas en uno de los últimos festivales de Eurovisión.

Este trabajo no habría sido posible sin la inestimable ayuda de una red de compañeros a quienes me gustaría dar las gracias: Ana Alcaina (georgiano), Ángel Enrique Díaz-Pintado (polaco), Mª Teresa Gallego Urrutia (francés), Maila Lema (polaco), Rocío Moriones (persa), Marta Sánchez-Nieves (ruso, ucraniano, bielorruso, checheno), Helena Vidal (ruso).

 

 

 

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