Un diccionario ejemplar

Reseña publicada en VASOS COMUNICANTES 18 – Invierno 2000-2001

José Martínez de Sousa
Fernando A. Navarro, Madrid, McGraw-Hill Interamericana, 2000.  576 páginas,  5 900 pesetas.
Hace unos días me llegó un ejemplar de un libro ídem. Se trata del Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina, firmado por un nombre bien conocido de quienes necesitamos estar al día en estas cuestiones del lenguaje especializado, Fernando A. Navarro; libro que bien pronto será conocido por el antonomástico el Navarro, y todos sabremos que nos referimos a esta obra. Tiene 576 páginas de texto comprimido para que en menos espacio quepa más información. Creo que se trata de una obra que necesitamos, de esas de las cuales no se dirá en vano que “vienen a llenar un vacío”. El vacío existía, era real, porque el español está falto de obras de este tipo, obras de por sí muy difíciles de compilar. Y cuando un autor, por fin, se decide a hincarle el diente al tema y lo estudia, analiza, desarrolla, ordena y publica, todo ello con calidad superior, uno no tiene más remedio que quitarse el sombrero, hacer una reverencia y decir: “¡chapó!”. Así lo he hecho yo con esta obra. Como su nombre indica, el diccionario parte del inglés y se expresa en español. Conocidas son las enormes dificultades que la traducción del inglés presenta en cualquier materia. También es sabido cuán difícil es lidiar con la terminología médica, y aun añadiría que más difícil aún es manejar las mil y una dificultades que esta materia presenta (incluso sin que se trate de una traducción). El diccionario de Navarro nos echa no una mano, sino mil manos al mismo tiempo para resolver esas mil dificultades que todos los días nos asaltan en nuestro trabajo. Dado el enfoque de la obra, me atrevería a decir que no hace falta ser traductor de medicina para que esta obra resulte útil, porque las explicaciones llegan tan lejos como los falsos amigos, las acentuaciones correctas, el género correcto, etcétera, temas en los que el autor va más allá de las disposiciones académicas, por cuanto es consciente de que mucho material académico necesita una urgente revisión. El lector se beneficia de este enorme interés que muestra el autor por el detalle más ínfimo (consciente, como lo es el autor, de que en este trabajo en que se maneja la cultura, todo, incluso lo más ínfimo, es muy importante). El autor, Fernando A. Navarro, es, además de médico, publicista asiduo de cuestiones relacionadas con el lenguaje científico, su expresión gráfica, su propiedad, etcétera. Este libro responde precisamente a esta preocupación suya por la obra bien hecha. Estoy seguro de que leyendo las anotaciones del autor a los términos que sirven de entrada, nos quedaremos asombrados de la finura del análisis a que el autor llega en cada caso. Y si en algo no estamos de acuerdo con el autor, recuérdese que eso sucede con todos los libros y es una de las causas de que la cultura sea algo vivo, algo sentido por cada cual a su manera, según su idiosincrasia y, como decía Ortega y Gasset, sus circunstancias.