Eufemismos y otros desperdicios

Publicado en VASOS COMUNICANTES 34, primavera de 2006

Mario Merlino

            «Eso no se dice; eso no se toca» ni tocar ni decir: tal vez estas dos acciones anulan —identificándose— lo que, en realidad, es una disyuntiva en el poema de Catulo (que vivió entre el año 84 y, aproximadamente, el 54 a.C.) elegido: el poeta puede ser deslenguado en su poesía, pero no necesariamente en su vida. Algunas de las versiones seleccionadas revelan al traductor como un mero apéndice de la censura, entendida esta como la sanción moral que la sociedad impone o la del propio individuo (el traductor que da la cara y, muy probable, el editor que aconseja entre bambalinas), que no alcanza a vislumbrar, en su propia literatura, un desparpajo semejante al de Catulo. No decir lo que dice el poema original se convierte en una manera, como en todo nominalismo, de evitar el toque pecaminoso. Si no se habla de «esas cosas», no hay peligro. Sin embargo, resulta curioso y hasta meritorio comprobar cómo se las arregla quien redice para salir de semejante embarazo. Algunos aciertan en las versiones rítmicas, en la métrica, en las sonoridades, pero un tupido velo ha cubierto las vergüenzas. Ya no hay malsonancias. Hasta las propias palabras se sonrojan ante tamaño esfuerzo por evitar aquellas que el «decoro» prohíbe.

 

 

CATULO (CAIUS VALERIUS CATULLUS)

CARMEN XVI

AD AURELIUM ET FURIUM

 

Pedicabo ego uos et irrumabo,
Aureli puthice et cinaede Furi,
qui me ex uersiculis meis putastis,
quod sunt molliculi, parum pudicum,
nam castum esse decet pium poetam
ipsum, uersiculos nihil necesse est;
qui tum denique habent salem ac leporem,
si sunt molliculi ac parum pudici,
et quod pruriat incitare possunt,
non dico pueris, sed his pilosis
qui duros nequeunt mouere lumbos.
Uos, quod milia multa basiorum
legistis, male me marem putatis?
Pedicabo ego uos et irrumabo.

TRADUCCIONES

PRIMERA VERSIÓN

Os daré por el culo y por la boca,
mamón de Aurelio y Furio maricón,
que decís que no tengo yo vergüenza
porque algo afeminados son mis versos.
Sabed que ha de ser íntegro el poeta
en su vida, mas no en su poesía,
pues ésta, al cabo, tiene ingenio y gracia
por ser afeminada y descarada,
y capaz de poner algo calientes
no digo a niños sino a los peludos
que no pueden mover sus duros lomos.
Vosotros que leísteis tantos miles
de besos ¿poco hombre me creéis?
Os daré por el culo y por la boca.

SEGUNDA VERSIÓN

Yo os he de convencer de que soy hombre,
Cínico Furio, afeminado Aurelio;
¿Me juzgáis poco púdico, vosotros,
Porque algo muelles encontráis mis versos?
Si castos ser conviene a los poetas,
Los versos no han de ser como ellos.
Para haber sal y gracia, deben muelles
Poco púdicos ser, y los deseos
Incitar, ya no digo de los niños,
Sino de aquellos que por ser ya viejos
Mover no pueden sus caderas duras.
Porque a millares ofrecí los besos,
¿Poco viril me suponéis acaso?
Yo voy de que soy hombre a convenceros.

TERCERA VERSIÓN

Seais (sic) el blanco
De mis denuestos,
Furio impudente,
Liviano Aurelio.
Porque respiran
Placer mis versos,
De licencioso
Tachais (sic) mi pecho?
Sea el poeta
Puro y modesto,
Aunque sus cantos
Lo sean menos.
Qué les daría
Sal y gracejo,
Si libremente
No son risueños?
Séanlo, y hagan
Que arda el mancebo,
Que arda el atleta
Cansado y viejo.
Porque á millares
Canté los besos,
Juzgais (sic) que, infame
Desmiento el sexo!
Si por ventura
Logran de nuevo
Ver vuestros ojos
Mis tiernos juegos.
Y audaces manos
Llegais (sic) al pliego,
Sereis (sic) el blanco
De mis denuestos.

 

CUARTA VERSIÓN

Os sodomizaré y me la chuparéis, Aurelio bujarrón y puto Furio, que me habéis considerado poco honesto por mis ligeros versos, porque son muy sensuales. Es  verdad que, si conviene que el poeta piadoso sea casto personalmente, en nada es forzoso que lo sean sus versos, ya que entonces al fin tienen sal y gracia, si son muy sensuales y pueden provocar excitación, no digo a los jóvenes, sino a esos velludos que no pueden menear sus pesados lomos. ¿Vosotros, porque habéis leído muchos miles de besos, me consideráis poco macho? Os sodomizaré y me la chuparéis.

 

QUINTA VERSIÓN

Os daré a probar y os impondré mi virilidad, Aurelio bardaje y Furio marica, que por mis versos, porque son voluptuosos, me habéis creído poco decente. Pues el poeta buena debe ser casto en su persona, pero no es necesario que lo sean sus versos, que después de todo sólo tienen sal y gracia si son algo voluptuosos y poco decentes y pueden levantar los ánimos no digo de los muchachos, sino de esos hombres de pelo en pecho que ya no pueden menear sus duros lomos. ¿Vosotros, porque habéis leído muchos miles de besos, me consideráis poco hombre? Pues os daré a probar y os impondré mi virilidad.

 

SEXTA VERSIÓN

Voy a probar en vuestras personas todo lo que tengo de hombre, en la tuya, amariconado Aurelio, y en la tuya, envilecido Furio, que juzgándome por lo licencioso de mis versos, me habéis acusado de inmoral. Un poeta piadoso ha de ser casto en su propia persona, pero no es preciso que lo sean sus versos, que justamente tienen sal y gracia si son licenciosos e inmorales y poseen la virtud de excitar el prurito, no digo en los niños, sino en esos hombres peludos incapaces de mover sus atrofiados lomos. Vosotros, solo porque habéis leído en mis versos millares de besos, ¿me acusáis de no ser un auténtico macho? Voy a probar en vuestras personas todo lo que tengo de hombre.

 

SÉPTIMA VERSIÓN

Los voy a cojer y me la van a chupar,
Aurelio pajero y Furio maricón,
ya que me juzgan según mis versitos
que tiernitos son y poco púdicos.
Casto debe ser el poeta inspirado,
él mismo, no sus ligeros versitos
que ingenio tienen, en fin, y gracia,
si tiernitos son y poco púdicos
y logran excitar a esos peludos
que ya no pueden agitar sus lomos
(los chicos no necesitan poemas).
¿Qué? ¿Porque en mis versos miles de besos
leyeron, me creen a mí poco macho?
Los voy a cojer y me la van a chupar.
OCTAVA VERSIÓN

Yo os daré por el culo y por la boca, Aurelio pederasta y capón Furio, que a mí por mis versitos me juzgasteis —pues tiernecitos son— púdico poco. Pues bien está ser casto el pío poeta mismo; no deben serlo los versitos que, al fin de cuentas, tienen sal y encanto si tiernecitos son y poco púdicos, e incitar puede lo que da prurito no digo a niños, pero a estos peludos que no pueden mover los duros lomos. Vosotros, que muchos miles de besos leísteis, ¿me juzgáis que no soy macho? Yo os daré por el culo y por la boca.

 

NOVENA VERSIÓN

Por culo os voy a dar y por la boca,
Aurelio maricón, y puto Furio,
que a mí me habéis juzgado por mis versos:
porque ellos son eróticos, yo impúdico.
Casto tiene que ser el buen poeta
en su persona, pero para nada
en sus versos, que tienen sal y gracia
si son eróticos y poco púdicos
y pueden excitar lo que les pica
no digo ya a chavales, sino a tíos
peludos que no pueden con sus músculos.
Y porque habéis leído “muchos miles
de besos” ¿me juzgáis poco hombre?
Por culo os voy a dar y por la boca.
—————————–

SOLUCIONES

1) Traducción de Juan Manuel Rodríguez Tobal, en Catulo, Poesía completa (C. Valerii Catulli Carmina), Madrid, Hiperión, 1991, pp. 48-49.

2) Traducción de Joaquín D. Casasus (presidente del Liceo Altamirano e individuo correspondiente de la Real Academia Española), en Las poesías de C. V. Catulo, México, Imprenta de Ignacio Escalante, 1905, pp. 62-63.

3) En Poesías de Catulo traducidas en variedad de metros por Don Manuel N. Pérez de Camino, ilustradas con numerosas y eruditas notas por el mismo autor, y precedidas de un prólogo original del Excmo. Señor Don Manuel Alonso Martínez, Madrid, Imprenta de M. Minuesa de los Ríos, 1878, pp. 52-54. Aclara el traductor en una nota: «No he traducido el praedicabo (sic) et inrumabo (sic) del original por los principios de severidad que he adoptado. Estos dos versos expresan todo lo que el libertinage (sic) puede ofrecer de más obsceno».

4) Traducción de Arturo Soler Ruiz, en Catulo, Poemas – Tibulo, Elegías, Madrid, Gredos, 1993, p. 80.

5) Traducción de Juan Petit, en Catulo, Poesías, 2ª ed. (1ª ed., 1974), Barcelona, Los Libros de la Frontera, 1981, p. 54. El traductor aclara que «…en bastantes ocasiones nos hemos visto obligados a atenuar considerablemente la crudeza del vocabulario de Catulo, que rebasa con mucho toda tradición escrita en lengua española» (p. 41).

6) Traducción de Víctor-José Herrero Llorente, en Catulo, Poesías, Madrid, Aguilar, 1973, p. 52. También en este caso el traductor se justifica: «Hemos traducido libremente este verso [pedicabo ego vos et irrumabo], que se repite al final de la composición, para evitar la excesiva crudeza de ciertos verbos».

7) Traducción y selección de Sergio Raimondi, en Catulito, Bahía Blanca, Ediciones Vox, 1999. Siguiendo un «hábito ortográfico» común a muchos escritores argentinos, el poeta Sergio Raimondi elige escribir «cojer» con jota —la ortografía como medio de diferenciación semántica—. No está de más decir, de todos modos, que, según la acepción 19 del Diccionario de la Real Academia Española, «coger» significa también «cubrir el macho a la hembra», lo que no deja de ser un verdadero dislate teniendo en cuenta la diversidad de las relaciones sexuales. Precisamente son testigos dos hombres, Aurelio y Furio, del «cojer» como amenaza.

8) Versión rítmica de Rubén Bonifaz Nuño,  en Cayo Valerio Catulo, Cármenes, México, Universidad Nacional Autónoma, 1969, pp.11-12.

9) Traducción de Juan Antonio González Iglesias, en Catulo, Poesías, Madrid, Cátedra, 2006, pp. 222-223.

 

 

 

 

 

 

 

Etiquetas: ,