Metaflora
En su ensayo póstumo El principio poético (1850), Edgar Allan Poe (1809-1849) escribió que la tarea del poeta era crear «formas nuevas de belleza» que elevaran el alma humana hacia la trascendencia. Y añadió: «El sentimiento poético puede desarrollarse, por supuesto, de diversos modos: en Pintura, Escultura, Arquitectura, Danza y muy especialmente en Música; y de forma muy peculiar, y con un vasto terreno, en la composición del Jardín Paisajístico».
Dedicó dos de sus últimos textos a la búsqueda de la belleza por medio de la ordenación paisajística, Los dominios de Arnheim (1847) y La casa de Landor (1849). En ellos, sus protagonistas se proponen crear un jardín ideal, plasmación de la aspiración humana a lo Bello y al estado de perfección anterior a la Caída.
En una especie de movimiento inverso, en lugar de aspirar a la trascendencia por medio de unas creaciones paisajísticas, la traductora Eszter Orbán y el pintor László Márton trasladan al paisaje la belleza inmanente, la de las obras humanas. Orbán y Márton son los promotores del proyecto Metaflora, una palabra nacida de la fusión de la metáfora y la flora, y que define a la perfección la finalidad de la iniciativa: el traslado al lenguaje de las flores.
El primer proyecto de «jardín metaflórico» se materializó en septiembre de 2024 en Villa Lipták, la Casa del Traductor húngara, situada en Balatonfüred, al sudoeste de Budapest. Basado en una novela de Margit Kaffka publicada en 1912, Colores y años, que (como su relato Dos veranos) Orbán ha traducido al castellano, el parterre plasma por medio de plantas, piedras y algunos espejos la vida de Magda, la protagonista de la obra. Está rodeado de grava y delimitado por un borde de acero oxidado, y en su interior predominan unas grandes piedras planas parcialmente enterradas, todo ello como símbolo del medio rural constreñido e inmóvil en el que vive Magda, sin posibilidad de huida. Unos hermosos lirios (Iris germanica), símbolos de su belleza, florecen en primavera y, algo más tarde, lo hacen algunas plantas rastreras que aluden a su falta de independencia, como la verónica de Virginia (Veronicastrum virginicum), de espigas lavanda y lila, o el romero rastrero (Rosmarinus officinalis var. Prostatus), de flores azules. Sin embargo, no tardan en imponerse tonos más sombríos, pues, ya en verano y a medida que avanza el otoño, aparecen los colores oscuros de la clemátide púrpura (Clematis Jackmanii), el astilbe (Astilbe thunbergii ‘Chocolate Shogun’) o la heuchera (Heuchera sanguinea ‘Palace Purple’), que expresan la vejez prematura de Magda. En invierno, el cornejo siberiano (Cornus alba) se deshoja, se tiñe de rojo y, al destacar sobre su entorno inmediato, representa la reflexión de Magda acerca de la vejez y lo que ha sido su vida. Por medio de esas y otras plantas, cada estación muestra así una etapa diferente de su trayectoria. Se trata de un pequeño espacio con gran profusión de flores, cuyos colores y aromas evocan los rasgos sensuales e impresionistas de Kaffka.
El segundo proyecto se inauguró en Budapest el pasado 17 de junio de 2026 en el Városliget, el Parque de la Ciudad. Se trata de un parterre basado en el poema Sueño ahora con tintas de colores de Dezső Kosztolányi, publicado en 1910. El poeta presenta la voz de un niño que imagina los deseos de evasión de una vida monótona mediante la imagen de una multitud de tintas de colores con las que escribir cartas y colorear su existencia. El poema recorre toda la gama cromática e imagina los usos que daría a cada color. El espacio está rodeado por unas losas blancas que evocan tanto la página en blanco como una realidad triste y monocroma. La escritura epistolar imaginada, con sus ríos de tinta de colores, está representada por piedras teñidas con pigmentos naturales y que, con diferentes tonos, representan los distintos estados de ánimo del poeta. Abundan algunas especies usadas tradicionalmente como plantas tintóreas, como la milenrama (Achillea millefolium ‘Little Moonshine’), la coreopsis de hojas finas (Coreopsis verticillata), el orégano (Origanum vulgare ‘Aureum’) o la artemisia (Artemisia schmidtiana). El parterre, con forma de montículo, está dominado en su centro por una escultura de acero oxidado que representa un columpio, símbolo de unas ansias de volar en libertad. El jardín está diseñado con plantas resistentes a la sequía y no alcanzará su estado ideal hasta dentro de dos o tres años. En torno al parterre se han colocado pequeños paneles con el poema original y su traducción a cinco idiomas. La versión castellana es obra de Adan Kovacsics. La ubicación exacta del parterre es esta, (☛) en pleno centro de la ciudad.
Ajenos a las elucubraciones metafísicas y los sueños trascendentalistas de Edgar Allan Poe, Eszter Orbán y László Márton han llevado al ámbito del jardín el impulso traductor consustancial a la especie humana. De formas mucho más modestas que las imaginadas por Poe, circunscribiéndose a los dominios de la belleza literaria y artística creada por hombres y mujeres, proponen con su proyecto Metaflora, (☛) por medio de plantas, flores, piedras, formas y otros elementos, un nuevo tipo de traducción intersemiótica. Con ello han descubierto un nuevo continente para la traducción... y la creación.