No sorprende que varios de los sellos que han publicado ediciones de Cumbres Borrascosas, la novela de Emily Brontë, a raíz de «Cumbres Borrascosas» (sí, entre comillas), el largometraje de Emerald Fennel, hayan elegido la misma cita para promocionarla, pues se trata de la frase que condensa la identificación transcendental entre los dos protagonistas: «Whatever our souls are made of, his and mine are the same».
Difícil sería que les entregáramos esta frase a diez traductores —profesionales y humanos— y nos devolvieran dos versiones idénticas en español. De hecho, solo el grupo nominal «our souls» tiene cuatro posibles interpretaciones, cada una con su respectiva traslación, que matizan el mensaje del texto.
En mi versión, publicada por Gran Travesía, decidí traducirlo como «las almas»,1 pero hay otras que optan por «nuestras almas». Quizá incluso exista alguna que lea «el alma» o «nuestra alma». Como suele ocurrir en este oficio nuestro, tales decisiones derivan de un análisis hasta cierto punto subjetivo de la gramática del original, y aquí voy a explicar el mío.
Lo primero sería dirimir a quiénes pertenecen esas almas. Cabe pensar que el antecedente de «our» son tanto los propios Heathcliff y Catherine como todos nosotros, la humanidad.
Yo concluí esto último recurriendo, en primer lugar, a la pragmática del texto. Si el determinante posesivo designa solo las almas de los protagonistas, ¿por qué especificar a continuación que, en efecto, está hablando de «his and mine»? Sería reiterativo decir: «Estén hechas de lo que estén hechas mi alma y la de Heathcliff, la suya y la mía son iguales». Además, el contexto refuerza esta inferencia. En el original, la frase de marras acaba en un punto y coma que da paso a la última oración del discurso de Catherine: «and Linton’s is as different as a moonbeam from lightning, or frost from fire». En ella, se añade a la comparación un tercer elemento que apuntala la idea de que «our souls» abarca más de dos ánimas y, ante la ambigüedad de cuántas podrían ser (¿las de los ocupantes de Cumbres?, ¿las de los de Gimmerton?), la lógica nos lleva a pensar que habla de las de las personas en general.
En contra, podría argüirse que la sintaxis del inglés no exige que se utilice ningún tipo de determinante para hablar de todas las almas, que bastaría con escribir: «Whatever souls are made of, his and mine are the same». Y es cierto. Sin embargo, no debemos olvidar que Cathy se está dirigiendo a Nelly, así que el empleo del posesivo puede considerarse un recurso enfático para incluirla e intentar mantener su atención en un momento en el que el ama de llaves le ha pedido que se calle al menos tres veces.
Pongamos por caso que aceptamos que el antecedente de «our» es todas las almas: ¿por qué traducirlo como «las» y no como «nuestras»? Porque esta es una de esas estructuras en las que se da el complicado combo de la posesión inalienable y el plural distributivo. En ella hay más de un poseedor (para mí, todos los humanos) y un elemento poseído que es único para cada individuo (el alma). Según la Nueva gramática de la lengua española, si el sustantivo del grupo nominal que expresa lo poseído designa una entidad que es parte o componente constitutivo del individuo y no puede enajenarse (una parte del cuerpo, por ejemplo), debemos traducir el determinante posesivo del inglés por un artículo determinado con valor posesivo. Aun es más, la norma afirma que este tipo concreto de construcciones no admite el plural interpretado de manera distributiva. Así, la traducción debería ser «el alma».
No obstante, también es posible interpretar que «alma» no es un ente inalienable (a fin de cuentas, todos conocemos a alguien que se la ha vendido al diablo), sino un elemento perteneciente a la «esfera personal», entendida esta como un «ámbito particular formado por el conjunto de cosas que es normal poseer».2 En ese caso, la sintaxis admite tanto el singular como el plural por el que yo opté, «las almas».
Por último, el determinante posesivo plural «nuestras» se emplea si, además de convenir en que el alma es enajenable (de lo contrario, habría de utilizarse el singular, «nuestra alma»), se considera que el antecedente de «our» es Heathcliff y Catherine.
Dos palabras, cuatro interpretaciones y sendas traducciones. El pan nuestro de cada día.
- (1) No soy, por supuesto, la única que ha elegido esta opción. Carmen Martín Gaite, en la traducción que Alba publicó en 1989, traduce: «Sea cual fuere la sustancia de que están hechas las almas, la suya y la mía son idénticas» (p. 127). Nicole D’Ammonville Alegría, en la versión de Penguin Clásicos reimpresa en 2024, se decanta por: «Sea cual sea la sustancia de la que están hechas las almas, la de él y la mía son idénticas» (p. 144). De lo que deduciría un editor crítico al hacer una colación de estas traducciones tendrá que hablar alguien en otra ocasión. volver
- (2) Esta cita y gran parte de la información incluida en este artículo está extraída del punto 14.7, «Relaciones de inclusión y pertenencia. El artículo determinado con valor de posesivo», de la sección de sintaxis de la NGLE. volver
(artículo completo en el trujamán)
