El Trujamán

Traductología

El corazón de las tinieblas (y 5). Títulos

Por Juan Gabriel López Guix
06/05/2026

A la hora de retraducir un clásico o, lo que es lo mismo, una obra con una larga tradición de traducciones, tarde o temprano se plantea la cuestión del título. Los títulos, una vez establecidos son difíciles de modificar, y una retraducción sirve a veces para rectificar un título juzgado inexacto. La revisión de la tradición titulativa es otra forma más en que la traducción sigue la consigna de Ezra Pound de hacer lo viejo nuevo («make it new»). (Hacemos aquí caso omiso de la tentación, por parte de editores o traductores, de llamar la atención o dejar una impronta con un título nuevo). En España, cambios notorios son La transformació (Jordi Llovet), Juicio y sentimiento (Luis Magrinyà) o La señora Bovary (María Teresa Gallego).

En ocasiones, el cambio no es posible o no resulta aconsejable. A diferencia del inglés Alice in Wonderland, Alicia en el País de la Maravillas () dirige exclusivamente al lector en castellano (y en otras lenguas ocurre lo mismo) hacia las maravillas de un mundo de fábula (interpretando wonder como sustantivo y, en última instancia, subrayando una lectura «infantil»); difumina con ello el preguntarse de Alicia (es decir, el wonder como verbo), incesante en el primer capítulo. Sin embargo, no hay alternativa sensata a ese título ya fijado.

En otras ocasiones, el cambio tiene una justificación muy clara y merece la pena proponerlo. The Masque of the Red Death tiene como título tradicional La máscara de la Muerte Roja (o una fórmula similar en otras lenguas). Se trata de un título que confunde masque con mask. No se trata de un simple error de traducción. El cuento apareció en 1842 con el título The Mask of the Red Death. En el inglés decimonónico de Poe, mask podía remitir tanto a «máscara» (disfraz) como a «mascarada» (baile). En una edición posterior (1845), Poe deshizo la ambigüedad y modificó el título para subrayar el baile (masque): La mascarada de la Muerte Roja.

Un cambio similar ocurrió en el caso de la novela de Joseph Conrad sobre el viaje de Charles Marlow al Congo. Cuando se publicó por entregas en la revista Blackwood's Edinburgh Magazine (entre febrero y abril de 1899), Conrad la tituló «The Heart of Darkness». Tres años más tarde, la republicó como libro y eliminó el artículo inicial: Heart of Darkness. En inglés, la presencia del determinante apunta hacia un lugar concreto, un lugar oscuro y lóbrego que es un núcleo de maldad. Es la interpretación que parece afianzarse al principio de la novela cuando Marlow exclama, en referencia a Londres: «Y este ha sido también uno de los lugares más oscuros de la tierra». Por supuesto, el título también puede hacer referencia a un corazón hecho o lleno de oscuridad, a alguien de naturaleza malvada. Y a esa interpretación llega el lector, mucho más tarde, cuando conoce a Kurtz al final de la obra. Con la elisión del artículo, se produce en inglés un ligero desplazamiento semántico. El efecto es una construcción algo extraña, con una mayor carga de ambigüedad, y que no apunta tan directamente (y no condiciona de entrada la lectura) hacia un lugar determinado, sea el corazón del imperio, del continente africano o de un ser humano. De ese modo, Conrad, maestro de la indeterminación y la reserva, «desterritorializa» ese núcleo de maldad y lo deja flotando inquietantemente en torno a nosotros.

En el ámbito del castellano, la novela de Conrad Heart of Darkness se ha titulado habitualmente El corazón de las tinieblas, aunque algunos traductores o editores (una media docena de ellos) han buscado alternativas: Corazón de las tinieblas, sobre todo; y, en un caso, El corazón de la oscuridad. En catalán hay cinco versiones: cuatro tituladas El cor de les tenebres; y una, reciente, con el singular, El cor de la tenebra (de Josep Marco, en valenciano). En gallego, existe un Corazón da escuridade y un O corazón do negror. En euskera, tenemos Ilunpeen bihotzean ['En el corazón de las tinieblas']. En esta última versión, el título (un complemento circunstancial de lugar) apunta claramente hacia un centro situado en África (y secundariamente en Kurtz). En los demás títulos, las variantes tienen que ver con la presencia o no del artículo inicial (en castellano y gallego) y con la traducción de darkness (tinieblas, tenebres, tenebra; oscuridad, escuridade; negror).

La elisión del artículo está motivada por la búsqueda de una mayor literalidad y precisión. Sin embargo, la fuerza deíctica (de señalamiento) parece mayor en el artículo determinado inglés que en el caso del determinante en español que, «a pesar de proceder de un demostrativo», según explica la Nueva gramática de la lengua española, «ha perdido en gran parte su capacidad de señalamiento deíctico». Si esta interpretación es correcta, la ausencia del artículo no tendría el mismo valor en inglés y en castellano. Y, por lo tanto, la omisión no estaría justificada y podría considerarse un calco sintáctico.

La traducción de darkness es un caso diferente. Vemos que en los distintos idiomas, hay una oscilación entre las tinieblas (un versión catalana usa el singular) y oscuridad. La opción oscuridad parece traducir de manera más inmediata la palabra inglesa darkness; además, el adjetivo dark no solo aparece muchas veces en contextos donde la mejor traducción es oscuro, sino que en la obra es de capital importancia el contraste cromático que se establece entre la luz y lo blanco, por un lado, y lo oscuro y lo negro, por otro. En cambio, tiene en contra la inercia de la tradición y su menor fuerza expresiva con respecto a tinieblas. Tinieblas, por su parte, tiene en contra la pérdida parcial de la anáfora a lo largo del relato, ya que la palabra no puede repetirse con naturalidad y obliga a un desdoblamiento de darkness/dark entre tinieblas/tenebroso y oscuridad/oscuro, según los contextos, lo cual conlleva también una ligera atenuación del valor catafórico (anticipatorio) del título. A favor tiene que la oscuridad conradiana no es solo un asunto cromático, sino también moral e incluso cosmogónico. La oposición entre light ('luz') y darkness ('tinieblas') remite a los primeros versículos del Génesis, cuando las tinieblas cubrían la faz de la tierra y Dios separó de ellas la luz. En el contexto de la novela y sus numerosas alusiones bíblicas, darkness no solo denota oscuridad, sino que connota el mal. Y, en un ejercicio supremo de ambigüedad e inestabilidad del sentido, Conrad hace que Kurtz sea al mismo tiempo Mesías y Lucifer.1

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  • (1) Referencias: La crítica anglosajona no se ha detenido en el significado del cambio de título. Entre quienes lo han comentado, se encuentra Cedric Watts, en Conrad's Heart of Darkness. A Critical and Contextual Discussion, Leiden, Brill, 2012, pp. 6-9. En cambio, son múltiples los estudios sobre la influencia de la Biblia en la obra de Joseph Conrad. Dwight H. Purdy (en Joseph Conrad's Bible, Oklahoma, University of Oklahoma Press, 1984) demuestra que la Biblia de Conrad fue la Biblia del Rey Jacobo. Los dos ejemplos de cambio y no cambio de título (La mascarada de la Muerte Roja y Alicia en el País de las Maravillas) proceden de mi práctica profesional y los he comentado algo más en extenso en «La traducción cuántica: Alicia en el país de las maravillas», en Vasos Comunicantes (2015), y en el prólogo a la edición de ese cuento de Poe publicada por Alpha Decay (2009). volver

(artículo completo en el trujamán)


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