Palabra de librero: entrevista a Almudena Amador de la librería Ramon Llull

Lunes, 23 de marzo de 2026.

Entrevista de Patricia Orts a Almudena Amador de la librería Ramon Llull de Valencia. 

¿Cómo y cuándo se creó la librería?

Ramon Llull nace del traspaso de la librería Punto y Coma en el año 2003. Yo llevaba cuatro años trabando allí y cuando los dueños decidieron jubilarse y cerrar les propuse comprarla. Entonces estaba ubicada en la calle del mismo nombre y fue mi jefe, Gaspar Lasso, quien consideró que era una buena idea llamarla Ramon Llull para que los clientes nos ubicasen. Así se quedó el nombre. Primero por afecto a él y después porque me acabó gustando llevar el nombre de un personaje tan peculiar.

¿Qué libro traducido marcó tu/vuestra infancia?

De niña me encantaba leer, me traían libros todos los sábados y era para mí la ilusión de la semana. Recuerdo especialmente El pequeño Nicolás, Momo y las novelas de Christine Nöstlinger.

En la adolescencia leí, gracias a un amigo del colegio, El guardián entre el centeno, de Salinger. Me deslumbró por completo. Ese libro me marcó entonces y lo seguí regalando años después. Recuerdo darme perfecta cuenta de que entraba en otra etapa lectora, que estaba descubriendo la gran literatura.

¿Qué libros te hicieron cobrar conciencia de la labor de los traductores, de estar leyendo palabras extranjeras que alguien había escrito en otro idioma?

Conciencia propiamente dicha, más adelante. Pero sí recuerdo una mala experiencia de lectura en la adolescencia, en la que pensé que las palabras y las expresiones me resultaban forzadas y me chirriaba el lenguaje. Creo recordar haber pensado si sería una cuestión de traducción, pero como algo más bien intuitivo.

¿Qué traducción te ha parecido especialmente destacable y por qué?

Destacaría muchísimas. Hemos tenido la oportunidad de escuchar a numerosas traductoras en la librería y siempre me parece fascinante.

Por mencionar alguna, señalaría la traducción de Léxico familiar de Mercedes Corral. Teniendo en cuenta esa visión de Ginzburg del lenguaje propio e íntimo de la familia, me parece un logro increíble. También me impresiona mucho que ella tuviera tanto que ver con la llegada de Ginzburg al público lector español.

¿Cuál es la traducción más curiosa que te han pedido?

No se me ocurre ninguna excentricidad al respecto. Más que peticiones curiosas, me piden buenas traducciones.

¿Cómo influyen las traducciones en los libros que encargas y recomiendas?

Influyen mucho, y de un tiempo a esta parte mucho más. Estamos siempre atentos a las traducciones de Selma Ancira, Consuelo Rubio, Manuel Arranz, Núria Molines, Eugenia Vázquez Nacarino, Josep Maria Micó, Marta Sánchez-Nieves, Monika Zgustova, Javier Calvo, Javier Lucini, etc. Sabemos que sus libros traducidos tienen una suerte de línea editorial que conocemos, nos gusta y nos interesa. Así que influyen mucho, ciertamente.

Cuando te piden recomendaciones, ¿tienes en cuenta la traducción?

Sí, por lo mismo lo tenemos en cuenta y el público también. Esto se hace todavía más evidente en la traducción de clásicos. La gente busca y se preocupa de que se trate de una buena traducción y escoge la edición con ese criterio en muchas ocasiones.

¿Qué libros o género asocias a un traductor en concreto?

Muchísimos, como he venido mencionando.

Inevitable asociar a Tolstói o Ritsos con Selma Ancira (y viceversa), asociar a Chéjov con Paul Viejo, asociar a la enorme Lucia Berlin con Eugenia Vázquez Nacarino o a Marta Rebón con Grossman y con El maestro y Margarita.

¿De qué manera te parece que las librerías pueden ser aliadas de los traductores en sus reivindicaciones?

Creo que, como vengo contando, recomendando las traducciones que conocemos, conociendo y difundiendo su trabajo. O como en nuestro caso, más explícitamente, destacando su autoría en la sección y el ciclo que tenemos expresamente con ese fin.

En España hay varios premios que reconocen la labor de los traductores, como el Premio Nacional a la Mejor Traducción, el Esther Benítez o el Ángel Crespo. ¿Los conoces?

Sí, los conozco. A medida que he ido conociendo su trabajo, me he puesto más al día. También estuve investigándolos cuando creamos la sección de Traducción Literaria que, como sabes, está ordenada por traductora (no por autor/a). Me parecía importante contar con las obras y traductores premiados, en la medida de lo posible.

¿Sueles destacar las obras ganadoras en la librería?

Lo cierto es que no las destaco expresamente, pero sí forman parte de la sección a la que hacía referencia. Me gustaría hacerlo, pero nuestro trabajo es desbordante y de momento no he podido. Como digo, algunos de ellos sí que están en la sección con su nombre y su obra traducida.

Rincón dedicado a los traductores

Cuéntanos cómo surgió la idea de organizar un ciclo dedicado a los traductores entre los numerosos clubs de lectura y conferencias que ofrece la librería.

La programación de la librería incluye muchas actividades con libros de fondo y muchos monográficos de autores clásicos (o contemporáneos) en lengua extranjera. En este tipo de actividades siempre, desde hace muchos años, hemos contado (o intentado contar) con los traductores como las personas más autorizadas para hablarnos del libro, autor o tema en cuestión. Más recientemente quisimos dar otro paso en este sentido y armar la sección, y el ciclo en paralelo, para hablar no solo de las obras traducidas, sino de la propia labor de la traductora o del traductor. Y estamos encantados, la verdad.

La idea, que ya venía rumiando, tomó forma a partir de una mesa redonda de traductoras con Selma Ancira, Núria Molines y Consuelo Rubio. Creo que fue en esa cena, o en una conversación con Selma, en la que decidí que ponía el ciclo en marcha y que quería que tuviera su correlato en la sección correspondiente.

¿Cómo se os ocurrió dedicar un rincón de la librería a las obras de los traductores? ¿El público lo tiene en cuenta y lo visita?

Nos gusta muchísimo la sección y nos gustaría ampliarla, aunque creo que es representativa de lo que nos gusta, de lo que valoramos las traducciones y de las profesionales a las que hemos tenido la suerte de escuchar.

A la gente efectivamente le llama la atención y la visita con curiosidad y diría que agrado. Creo que gusta mucho y eso nos encanta.

 

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