Los traductores en la literatura: lista de obras

Cartel de Zoraida de Torres para la Feria del Libro de Madrid de 2010

Última edición: 16 de abril de 2021.

Núria Viver, con ayuda de otros socios de ACE Traductores, inició esta lista hace ya más de quince años con el propósito de analizar cómo retrata la literatura a traductores e intérpretes. 

Posteriormente, Daniel Najmías abordó la tarea de añadir un breve comentario a cada obra. 

No es una lista completa ni la damos por terminada, la iremos actualizando con las colaboraciones que quieran enviar los lectores a vasoscomunicantes@acett.org

 

A

Abad, Mercedes, El vecino de abajo (Alfaguara, 2007).

La vida de una traductora se ve perturbada repentinamente por las obras que inicia su vecino de abajo. Los golpes y los ruidos lo invaden todo.

Abdolah, Kader, El reflejo de las palabras (Salamandra, 2006; trad. de Diego Puls).

Ismail, un novelista iraní exiliado en Holanda, recibe por correo el diario de su padre fallecido, un tejedor de alfombras de Arak. Nacido sordomudo, Aga Akbar escribió esas páginas utilizando los símbolos de una antigua inscripción cuneiforme, una lengua desconocida que nadie ha conseguido aún descifrar. Traducir esas notas, reflejo de toda una vida, se convierte en el propósito más ferviente de Ismail.

Aboulela, Leila, La traductora (Lengua de Trapo, 2002; trad. de Flora Casas).

 Sammar, una joven sudanesa criada entre Gran Bretaña y Sudán, que trabaja como traductora de árabe en la Universidad de Aberdeen, está convencida de que se puede ser musulmana y moderna.

Alameddine, Rabih, La mujer de papel (Lumen, 2012; trad. de Gemma Rovira). 

Aquí está Aaliya, una mujer de unos setenta años, cómodamente sentada en un viejo sillón (…) Huérfana de padre, repudiada por un marido al que nunca quiso, Aaliya ha dedicado sus mejores años a leer libros y a traducirlos.

Alonso Fourcade, Jon, El eslabón perdido (Susa, 1995; trad. de Ángela Gezuraga).

El eslabón perdido del título hace referencia a un libro perdido: un volumen en euskera de un supuesto discípulo de Erasmo ha desaparecido (…) Durante el cisma que dividió a Europa, un libro de un misionero vasco que empleaba un lenguaje próximo al de los hugonotes vendría a demostrar que hubo quien se apartó del catolicismo hegemónico.

Antolín Rato, Mariano, No se hable más: novela sobre traducciones, jardines y soledades (Alianza, 2005).

García, un traductor acostumbrado a la soledad, se reencuentra un día con Irene Moure, la más misteriosa, la más atrayente, la más seductora y la más compleja de las mujeres que se han cruzado en su camino.

Apalategi, Ur, «Vespa dorada» en La otra vida. (Utriusque Vasconiae, 2013; trad. de Anjel Erro).

Cada uno de los relatos de La otra vida se basa en un aspecto de una visión irónica del sistema literario vasco. “La vespa dorada” constituye, en su doble bucle narrativo, un homenaje a Julio Cortázar.

Atxaga, Bernardo, «Un traductor en París» en Cuentos apátridas (Ediciones B, 1999; en catalán: Un traductor a París i altres relats, RBA La Magrana, 2000; trad. de Pau Joan Hernández). 

En París, pensando que un viaje le ayudaría a superar el accidente que lo había dejado cojo. Allí había vivido veinte años antes –traduciendo a Baudelaire–, cerca del parque de Montsouris, donde había tenido su primera cita homosexual.

Véase VASOS COMUNICANTES 14.

Auster, Paul, El libro de las ilusiones (Anagrama, 2003; trad. de Benito Gómez Ibáñez).

David Zimmer, escritor y profesor de literatura, se pasa los días bebiendo y cavilando sobre el último instante en que su vida aún podría haber cambiado. 

 

B

Bachmann, Ingeborg, «Simultáneo», en Tres senderos hacia el lago (Alfaguara, 1987; trad. Juan José del Solar/Siruela, 2011; trad. de Isabel García Adánez).

Una intérprete simultánea recorre el centro de Italia con un diplomático al que acaba de conocer.

Báez, Fernando, El traductor de Cambridge (Lengua de Trapo, 2005).

Con indicios del trabajo de Fernando Báez como intelectual estudioso del árabe, historiador de las bibliotecas, traductor, poeta… Y, además, una de entre varias maneras de salir de esta narración realmente inquietante: la poesía traducida del árabe.

Barea, Arturo, La forja de un rebelde (1941-1945 en inglés; 1951 en castellano). 

Trilogía autobiográfica compuesta por I. La forja. II. La ruta. III. La llama. En el tercer volumen, Barea cuenta la etapa en la Oficina de Prensa y Propaganda de la República donde ejerció también las funciones de traductor junto con otros profesionales como con Ilse Pollack (o Kulcsar), que acabaría siendo su esposa (y su traductora).

Benesdra, Salvador, El traductor (Buenos Aires, De la Flor, 1998).

Narra las peripecias de Ricardo Zevi, un ex militante trotskista que trabaja como traductor en Turba, una editorial de izquierda, en el marco de la caída de la URSS y el comienzo del menemismo en la Argentina.

Benedetti, Mario, «Traducciones», en La otra mirada. Antología del microrrelato hispánico. (Menoscuarto, 2005; originalmente en Despistes y franquezas, Alfaguara, 1994).

 «Siempre le pasaba lo mismo. Cuando alguien traducía uno de sus poemas a una lengua extranjera (al menos, de las que él conocía), sus propios versos le sonaban mejor que en el original. Por eso no le sorprendió que la versión francesa de su poema «El tiempo y la campana» le pareciera estupenda, grácil, sustanciosa. Dos años más tarde, un traductor italiano, que no sabía español, tradujo aquella versión francesa, y aunque él nunca había sido partidario de las versiones indirectas (no olvidaba, sin embargo, que muchos años atrás había conocido a través de ellas a Tolstoy, Dostoievsky y también a Confucio), disfrutó grandemente de su poema «in italico modo».
Transcurrieron otros tres años y un traductor inglés, que, como la mayoría de los traductores ingleses, no sabía español, se basó en la versión italiana, basada a su vez en la versión francesa. Pese a tan lejano origen, fue la que mayor placer le produjo al primigenio autor hispanoparlante. Sólo le asombró un poco (en realidad, lo atribuyó a una errata de tantas) que esta nueva versión indirecta se titulara «Burnt Norton» y que el nombre del presunto autor fuera un tal T. S. Eliot. Sin embargo, le gustó tanto que decidió encargarse personalmente de traducirla al español.»

Bianciardi, Luciano, La vida agria (Errata naturae, trad. de Miguel Ros).

Corren los años cincuenta y nos hallamos en una ciudad cuya topografía está deformada, si bien remite claramente a Milán. El protagonista de esta historia deja atrás a su mujer y a su hijo, y llega a la metrópolis… Una vez allí, y para poder sobrevivir, pasa por varias ocupaciones, para dedicarse al fin a traducir febrilmente.

Bleton, Claude, Los negros del traductor (trad. Mª Teresa Gallego, Jesús Zulaika, Andrés Ehrenhaus y Miguel Sáenz).  

Véase VASOS COMUNICANTES 30.

Bolaño, Roberto, 2666 (Anagrama, 2004).

Narra, entre tantísimas otras cosas, la historia de cuatro profesores de literatura, expertos en la obra del escritor alemán Benno von Archimboldi, a quien también traducen.

Bonilla, Juan, «Los calcetines del genio», en La compañía de los solitarios (Pre-Textos, 1999).

Una traductora viaja a una isla exótica y allí se ve atrapada en una ficción puesta en escena por el autor cuya obra tiene que traducir. 

Véase VASOS COMUNICANTES 14

Borges, Jorge Luis, «Pierre Menard, autor del Quijote» (en El jardín de los senderos que se bifurcan, 1941, y en Ficciones, 1944).

En la enumeración de la obra visible de Menard, el autor cita, entre otras: Una traducción con prólogo y notas del Libro de la invención liberal y arte del juego del axedrezde Ruy López de Segura (París, 1907) y una traducción manuscrita de la Aguja de navegar cultos de Quevedo, intitulada La Boussole des précieux.

Brossard, Nicole, El desierto malva (México DF. Editorial J. Mortitz, 1996; trad. de Mónica Mansour). 

Considerada por la crítica como «la primera novela posmoderna escrita en Quebec» -con cuya lectura «algunos hombres enloquecieron», acota la autora con orgullo y picardía-, más allá de la anécdota, de suyo interesante, plantea un conflicto trascendente en la literatura: traducir un libro.

Buarque, Chico, Budapest (trad. cast. Mario Merlino, Salamadra, 2005; trad. cat. Carles Sans, RBA, 2005).

De regreso de una convención internacional de autores anónimos celebrada en Estambul, el brasileño José Costa recala en Budapest. Allí queda cautivado por la ciudad y por la misteriosa lengua de los magiares.

Busquets, Milena, Gema (Anagrama, 2021).

Autoficción narrada en primera persona. La protagonista, que no tiene nombre, guarda muchas semejanzas con la propia Milena Busquets. Alterna la dedicación esporádica a la traducción con la creación literaria

C

Calicó, Xavier, El suplente del suplente. (Folio, 2006; edición ampliada: Círculo Rojo, 2013).

Tres días de julio en una imaginaria isla turca a finales de los setenta. Calor. Ambiente lujoso y privilegiado pero, al mismo tiempo, con cierto aire decadente. Y un antihéroe, un lánguido personaje que «hacía de sus fracasos un arte».

Calvino, Italo, Si una noche de invierno un viajero (Bruguera, 1980; trad. de Esther Benítez).

«Múltiples sentimientos te agitan mientras hojeas estas cartas. El libro cuya continuación ya saboreabas por persona interpuesta se interrumpe de nuevo (…) Ermes Marana se te aparece como una serpiente que insinúa sus maleficios en el paraíso de la lectura (…) En lugar del vidente indio que cuenta todas las novelas del mundo, ahí tienes una novela-trampa trabada por el infiel traductor con comienzos de novela que quedan en suspenso.»

Cano, Harkaitz, Twist. (Euskera: Susa, 2011; en castellano: Seix Barral, 2013; trad. de Gerardo Markuleta).

Un relato con vaivenes temporales donde se van exponiendo el comportamiento y los destinos de distintos personajes. 

Castanheira, José Pedro y Valdemar Cruz, La hija rebelde (Circe, 2005; trad. de Roser Vilagrassa).

Annie Silva Pais, hija única del último director de la PIDE (Policía Internacional y de Defensa del Estado durante el régimen portugués de Salazar), el Mayor Fernando Silva Pais, está casada con un diplomático suizo. En 1965, a sus treinta años, la estancia en Cuba y un encuentro con el Che Guevara le cambia la vida. Traductora e intérprete de Fidel, no regresa a Portugal hasta después del 25 de Abril (Revolución de los Claveles) para visitar a su padre en prisión.

Cervantes Saavedra, Miguel de, Don Quijote de la Mancha.

Cervantes atribuye la autoría de su obra a un tal Cide Hamete Benengeli. En el capítulo IX se habla de un traductor al que Cervantes rogó que «volviese aquellos cartapacios, todos los que trataban de Don Quijote, en lengua castellana, sin quitarles ni añadirles nada».

Cherryh, Caroline J., El extranjero (La Factoría de Ideas, 2006; trad. de Cristina Rufilanchas).

Una novela acerca del «relativismo cultural» y sobre las dificultades de comunicación entre especies que han evolucionado en distintos planetas.

Cohen, Marcelo, El testamento de O’Jaral (Anaya & Mario Muchnik, 1995).

En el comienzo de la novela, O’Jaral debe abandonar su casa, donde realiza traducciones pirata de best-sellers de las aventuras de Melody Mong, «dueña de una cadena de televisión dedicada al individualismo económico y a la ecología».

Colman, Sheri, La lengua robada (El Aleph, 1997; trad. de Luis Murillo Fort).

Thriller teológico a la manera de El nombre de la rosa. Félix Fabri (1441-1503) viaja a Tierra Santa para venerar las reliquias de santa Catalina de Alejandría.

Company, Flavia, Que ningú no et salvi la vida (Proa, 2012)

Enzo es un traductor literario, un hedonista que vive al día, seducido por las mujeres y los libros.

Conan Doyle, Arthur, El intérprete griego (Valdemar, 2004; trad. Juan Antonio Molina Foix).

«Hoy es miércoles por la tarde —dijo el señor Melas—. Pues bien, todo esto sucedió el lunes por la noche, hace solo dos días. Yo soy intérprete, como ya le habrá contado mi vecino aquí presente. Traduzco casi todos los idiomas, pero, como soy griego de nacimiento y llevo un apellido griego, es este el idioma en que más trabajo. Durante años fui el intérprete griego número uno de la ciudad y mi nombre es muy conocido en los hoteles. Con bastante frecuencia me llaman a horas intempestivas, ya sea para ayudar a extranjeros en apuros o para atender a turistas que llegan tarde por la noche.»

Cortázar, Julio, 62 modelo para armar (Bruguera, 1982).

«Desde luego Juan debía ser el único parroquiano para quien el pedido del comensal tenía un segundo sentido; automática, irónicamente, como buen intérprete habituado a liquidar en el instante todo problema de traducción en esa lucha contra el tiempo y el silencio que es una cabina de conferencias, había hecho trampa, si cabía hablar de trampa en esa aceptación (irónica, automática) de que saignant y sanglant se equivalían.»

Cortázar, Julio, «Diario para un cuento» (en Deshoras, Eds. B., 1989).

«Por eso juego estúpidamente con la idea de escribir todo lo que no es de veras el cuento (de escribir todo lo que no sería Anabel, claro), y por eso el lujo de Poe y las vueltas en redondo, como ahora las ganas de traducir ese fragmento de Jacques Derrida que encontré anoche en La venté en peinture y que no tiene absolutamente nada que ver con todo esto pero que se le aplica lo mismo en una inexplicable relación analógica, como esas piedras semipreciosas cuyas facetas revelan paisajes identificables, castillos o ciudades o montañas reconocibles. El fragmento es de difícil comprensión, como se acostumbra chez Derrida, y lo traduzco un poco a la que te criaste (pero él también escribe así, sólo que parece que lo criaron mejor)»

Cortázar, Julio, «Las babas del diablo» (en Las armas secretas y otros relatos, Bibliotex, 1984).

Roberto Michel, franco-chileno, traductor y fotógrafo aficionado a sus horas, salió del número 11 de la rue Monsieur-le-Prince el domingo siete de noviembre del año en curso (ahora pasan dos más pequeñas, con los bordes plateados). Llevaba tres semanas trabajando en la versión al francés del tratado sobre recusaciones y recursos de José Norberto Allende, profesor en la Universidad de Santiago.

Couto, Mia, El último vuelo del flamenco (Alfaguara, 2002; trad. de Mario Merlino).

Un joven comisario italiano de las Naciones Unidas llega a la aldea perdida de Tizangara para investigar la muerte en extrañas circunstancias de unos cascos azules en misión de paz en Mozambique; allí entra en contacto con una serie de personajes del lugar . Desorientado, llega a necesitar que un traductor le explique lo que está pasando.

Crowley, John, Traduciendo el cielo (Minotauro, 2003; trad. de Marta Heras).

Christa Malone se juró a sí misma que no volvería a escribir poesía: con demasiado sufrimiento a sus espaldas, ingresa en la universidad, donde queda fascinada por el prestigioso poeta ruso en el exilio Innokenti Falin. Éste se convertirá en su profesor; ella, en su traductora.

 

D

Damiani, Marcelo, El oficio de sobrevivir (Adriana Hidalgo editora, Buenos Aires, 2005).

¿Qué relación puede haber entre un ajedrecista obligado a capitanear un equipo de alta competición académica, un profesor de filosofía gobernado por su misteriosa hermana, un escritor bloqueado con problemas existenciales, una traductora traidora con ansias de aventuras, un crítico de cine uruguayo enojado con la vida y una adolescente suicida?

Dashkova, Polina, Locura letal (Styria de Ediciones y Publicaciones, 2006; trad. de Marta Sánchez-Nieves).

Lena Poliánskaia, la protagonista, es traductora e intérprete de inglés. En la obra aparecen numerosas referencias a su trabajo, a cómo aprovecha las horas de siesta de su hija para acabar el cupo diario, a las páginas que debe de hacer al día para acabar los encargos.

Desarthe, Agnès, Cómo aprendí a leer (Periférica, 2014; trad. Laura Salas Rodríguez).

Esta es la historia de la propia autora, desde niña hasta la actualidad. En ella nos cuenta cómo se negaba a disfrutar de la lectura con gran pesar de su padre. Cuando descubrió su placer, ya adulta, también se adentró, como por casualidad, en el mundo de la traducción.

Davis, Lydia, El final de la historia, (Alpha Decay, 2014; traducción de Justo Navarro). 

La narradora de esta obra, una traductora y académica de mediana edad, está intentando escribir una novela sobre su historia de amor con un hombre doce años más joven que ella al que amó hasta el punto de la obsesión y al que perdió poco después.

Despinadis, Kostas, «Manchas de sangre» (relato corto, traducido en el blog de Mario Domínguez Parra).

Duranti, Francesca, La casa del lago de la luna (Seix Barral, 1984; traducción de Juan Moreno).

«El “germanista” de Francesca Duranti, esa figura tan moderna, irritante, exasperante y, al mismo tiempo, tan digna de lástima, esa criatura viva que no quiere sobrevivir, no es, a lo largo de toda la novela, en ninguna medida, jamás, un pretexto, en suma, una patraña. Por el contrario, es verdadera. Verdadera como la vida.» (Giorgio Bassani).

Véase VASOS COMUNICANTES 14

E

 Eco, Umberto, El nombre de la rosa (Lumen, 1982, trad. de Ricardo Pochtar).

En la introducción, Eco se atribuye la traducción de un manuscrito francés y comenta que «no eran muchas las razones que podían persuadirme de entregar a la imprenta mi versión italiana de una oscura versión neogótica francesa de una edición latina del siglo XVII de una obra escrita en latín por un monje alemán de finales del siglo XIV». Y Venancio es un monje especialista en griego y traductor del árabe que aparece muerto en un recipiente de sangre de cerdo al alba del segundo día. Y hay más: el propio Guillermo también traduce cuando es necesario.

Eliade, Mircea, La noche de San Juan (Herder, 2001; trad. de Joaquín Garrigós).

En este caso, se trata de una figura episódica. El personaje, al principio de su exilio en Francia, se ganaba la vida como traductor.

 

F

Freixas, Laura, Esto a mí no me iba a pasar (Ediciones B, 2019).

En palabras de la autora, se trata de «una autobiografía con perspectiva de género». Freixas cuenta en esta obra una etapa de su vida en la que se vio atrapada en una jaula dorada. El trabajo intelectual era para ella una necesidad para escapar de un mundo que la ahogaba; sin embargo, se daba la paradoja de que con ese trabajo no podía conseguir ser libre, ya que no ganaba lo suficiente para vivir de manera independiente.

Friel, Brian, Traducciones (Asociación de Directores de Escena, Madrid, 2016; trad. castellana de Mª Yolanda Fernández Suárez; versión catalana –Traduccions/Translations– de Joan Sellent).

 Pieza teatral (1980) del dramaturgo irlandés Brian Friel ambientada en la Irlanda rural del siglo XIX. Friel ha dicho que Traducciones es «una obra acerca del lenguaje y solamente sobre el lenguaje», pero en realidad gira en torno a muchas más cosas. El joven Owen trabaja a tiempo parcial para los británicos, a quienes les facilita traducciones al inglés de los topónimos irlandeses. Al parecer, la lectura de Después de Babel, de George Steiner, fue fundamental para Friel a la hora de escribir esta obra.

 Fuentes, Carlos, El naranjo (Alfaguara, 1998).

Cinco cuentos con el naranjo como hilo conductor. En «Las dos orillas», Jerónimo de Aguilar, cautivo, vuelve con los conquistadores para traicionarlos traduciendo a los indios «el espíritu, que no la letra, de sus palabras falaces».

 

G

Gainza, María, La luz negra. (Anagrama, 2018).

«Había sido profesora de Julio Cortázar y una traductora exquisita de Editorial Sudamericana. Cuando algo más que la noche oscureció las calles de Buenos Aires, se fue a Barcelona, donde tradujo a Tolkien (…) Ahora ella vivía en Ibiza, en la residencia de Cas Serres, y apenas tenía para sobrevivir (…) El operativo Lydis me permitiría rescatar a una artista; el dinero, en su totalidad, sería destinado a ayudar a una dulce y anciana traductora en un geriátrico de Ibiza.» 

Ganivet, Ángel, Los trabajos del infatigable creador Pío Cid (1898)

«El protagonista, Pío Cid, ha publicado una novela, que no le ha reportado ningún beneficio económico, y ahora sobrevive dedicado a varios trabajos e invenciones. Una de las cosas que hace pro pane lucrando es traducir. Pío Cid es políglota, como Ganivet, y no tiene ninguna experiencia en el oficio, pero al parecer nadie le pide credenciales al encargarle un trabajo. Decide traducir libros útiles, porque los de puro entretenimiento y, en particular, las novelas de su época, le producen aversión a leerlos, y no digamos a traducirlos. Traduce del alemán obras de derecho, que cobra a buen precio, aunque no le dan a conocer como traductor, pues unas las firma con seudónimo. 

Véase VASOS COMUNICANTES 56

Garrigasait, Raül, Els estranys (Edicions de 1984, 2017; en castellano: Los extraños, Entre Ambos 2017; trad. de Concha Cardeñoso). 

Una novela sobre la llegada de un extranjero a Solsona en 1837, durante la primera guerra carlista. Tras un descubrimiento que hace un alter ego del autor en el Berlín actual, la acción retrocede hasta el siglo XIX, cuando el joven prusiano Rudolf von Wielemann llega a Solsona. 

Gavalda, Ana, La amaba (Seix Barral, 2003; trad. de Isabel González Gallarza).

Mathilde es uno de los personajes centrales de esta novela, y en tiempos vivió en Hong Kong, donde trabajaba de intérprete. La autora describe, a través de otro personaje, el papel de los intérpretes y la importancia de esta profesión.

Georgescu, Adriana, Al principio fue el fin (Xorki, 2018; trad. de Joaquín Garrigós).

Novela autobiográfica. Fines de la década de 1940, con el comunismo en el poder en Rumania. A la protagonista la buscan las autoridades comunistas para encarcelarla. Vive escondida en casa de unos amigos y, para sobrevivir, traduce del italiano. 

Goscinny, René y Albert Uderzo, Astérix y los godos (entre otras ediciones: Grijalbo, 1993, trad. de Jaime Perich).

Aunque en este episodio los godos representan a los antiguos alemanes, los godos eran sólo una de las numerosas tribus germanas. Y hablan una lengua incomprensible para galos y romanos…

Goscinny, René y Albert Uderzo, Astérix legionario (entre otras ediciones: Club Círculo de Lectores, 2012; trad. de Víctor Mora).

De Roma a África, y entre los muchos personajes hay, en efecto, un intérprete.

Grandes, Almudena, Atlas de geografía humana (Tusquets, 1998).

En el Departamento de Obras de consulta de un gran grupo editorial, cuatro mujeres trabajan en la confección de un atlas de geografía en fascículos. Reunidas por azar en ese proyecto, y muy distintas entre sí, todas comparten, sin embargo, una edad decisiva.

Guzner, Susana. La insensata geometría del amor (Plaza & Janés, 2001).

María, una joven traductora que regresa a Madrid tras una estancia en Italia, conoce en el aeropuerto de Roma a la hermosa Eva, enigmática e inabarcable, y de inmediato se siente profundamente atraída por ella. 

H

Handke, Peter La mujer zurda (Alianza, 1995; trad. Eustaquio Barjau). 

Después de estar unos días sin verse, una mujer decide separarse de su marido. Junto a su hijo, pone rumbo a París. Trabajando como traductora para ganarse la vida, su vida empieza a dar un giro y lentamente cae en la locura debido a su aislamiento de exiliada alemana en un París hostil.

Véase VASOS COMUNICANTES 3

Hari, Daoud, El traductor: la historia de un nativo del desierto de Darfur (Tendencias, 2008; trad. de María Isabel Merino).

En 2003, Daoud Hari fue un miembro de la tribu zaghawa, atacada y expulsada de sus aldeas por milicias sudanesas paramilitares. Con la familia dispersa y diezmada, consigue escapar y atravesar la frontera. Gracias a sus conocimientos de idiomas, ofrece sus servicios como traductor y guía.

Hernández, Mireya, Meteoro (Caballo de Troya, 2015).

Los dos protagonistas, Martina –narradora en primera persona– y Pablo, su pareja, llegan desde Madrid a un pequeño pueblo aragonés y se instalan en una casa vieja y destartalada. Aquí todo parece un error. Martina no encuentra su lugar ni entre las paredes de su nuevo hogar –donde trabaja como traductora– ni entre las pocas gentes que habitan el pueblo.

Herrera, Yuri, Señales que precederán al fin del mundo (Periférica, 2009).

La protagonista emprende un viaje transfronterizo en busca de un familiar. Joven trilingüe, al dirigirse hacia el otro lado de la frontera norte de México, el personaje va construyendo un espacio entre la realidad y el mito.

Hess, Annette, La casa alemana (Planeta, 2019; trad. de María José Díez Pérez).

La familia Brunhs vive en la parte alta de la Casa Alemana, el restaurante que regentan los padres de Eva. El día en que su novio, por fin, va a conocer a su familia y Eva espera que pida su mano, una llamada solicita sus servicios como traductora en la fiscalía. En La Casa Alemana el lector acompaña a Eva en el juicio, donde ella actúa como intérprete, contra antiguos oficiales de las SS en Auschwitz.

Husvedt, Siri, Los ojos vendados (Circe, 1994; trad. de Claudio López de Lamadrid).

Nueva York, finales de la década de 1970 y una joven estudiante de literatura. La historia, contada en primera persona por Iris, se divide en cuatro episodios. Dirigida por un profesor, realiza la traducción de un relato alemán cuyo protagonista es un joven sádico llamado Klaus.

Véase VASOS COMUNICANTES 14

J

Jin, Ha, Yang, el boig (La Campana, 2005; trad. catalana de Ramon Folch i Camarasa).

El magistral protagonista de la novela es el profesor Yang, muy respetado en una universidad de provincias.

Jordana, Cèsar-August, El món de Joan Ferrer (El mundo de Joan Ferrer, Entre Ambos, 2015; trad. castellana de Palmira Feixas).

Joan Ferrer es un intelectual reconocido que se ha labrado un gran prestigio en Barcelona. Se narra su exilio en Buenos Aires, en una pensión del barrio de Belgrano. Jordana ofrece al lector la crónica antiheroica de un exiliado a la vez que un fresco de la vida de la capital argentina. Se habla, entre otras cosas, de un traductor de gran prestigio. Resulta que Jordana también era un traductor consagrado.

Just, Ward, El traductor (Eds. del Bronce, 2002; trad. de Mercè Diago y Abel Debritto).

Vivir entre extranjeros es un destino terrible. Eso le dijo su madre a Sydney Van Damm cuando se marchó de Alemania en 1956 para empezar una nueva vida en París. Pero a Sydney no le parecía tan terrible. En París conoció a su esposa norteamericana y se forjó una carrera como traductor.

K

Kadaré, Ismail, El concierto (Anaya & Mario Muchnik; trad. de Ramón Sánchez Lizarralde). 

Gran novela coral: «El concierto, una especie de segunda parte de El gran invierno, es quizá la novela en la que más denuncio el terror comunista; me protegí ambientado el tema en China pero todo el mundo podía ver claro los paralelismos. » (I.K.)

Kadaré, Ismail, El gran invierno (Vosa, 1991; trad. de Jesús Hernández Álvarez).

La vida cotidiana durante el comunismo, la vida de la gente en el totalitarismo, muy bien podría ser una forma de definir El gran invierno, un monumental fresco polifónico. Kadaré dibuja una sociedad en la que todos tienen cabida: desde un periodista que acude como intérprete a la fatídica reunión en Moscú.

Kadaré, Ismail, Frente al espejo de una mujer (Alianza, 2009; trad. de Ramón Sánchez Lizarralde).

Compuesto por tres «micronovelas» que, no obstante, forman un conjunto literario homogéneo: El jinete con halcón, La historia de la Liga Albanesa de Escritores frente al espejo de una mujer y El vuelo de la cigüeña condensan la vida en la capital albanesa de Tirana en los años sesenta.

Kentrotís, Yorgos, «Traduciendo a Brecht» (poema; trad. de Mario Domínguez Parra)

Kertész, Imre, Liquidación (Alfaguara, 2005, trad. de Adan Kovacsis).

El protagonista y narrador es un editor, pero la obra gira por completo alrededor de la figura de su amigo muerto, traductor para la editorial en que trabaja el primero y una especie de Kafka moderno.

Kosztolány, Deszö, El traductor cleptómano (cuento; traducción a partir de la versión francesa por Adriana Pacheco). 

Krauss, Nicole, La historia del amor (Club Círculo de Lectores, 2006; trad. de Ana María de la Fuente).

Leo Gursky, cerrajero polaco jubilado en Nueva York, recibe misteriosamente el manuscrito de un texto que creía perdido. La quinceañera Alma Singer padece los dilemas y conflictos de su edad. Cuando en su camino aparece La historia del amor, una novela rara, escrita en yidis, publicada en español y comprada por su padre en una librería de Buenos Aires, los interrogantes se suceden. ¿Por qué su padre se la regaló a su madre muy poco después de conocerla? ¿Quién era su autor? ¿Y quién es el misterioso hombre que ha encargado a su madre que traduzca el libro al inglés?

Kypriotis, Aléxandros, Con un cuchillo bien afilado (cuento; trad. de Mario Domínguez Parra)

L

Lahiri, Jhumpa, «El intercambio», en En otras palabras (Salamandra, 2019; trad. Marilena de Chiara).

La escritora de origen bengalí Jhumpa Lahiri abandonó el inglés para entregarse al italiano. En otras palabras es el relato de ese cambio. El primer relato que Lahiri escribe directamente en italiano («El intercambio») habla de una traductora que se instala en una nueva ciudad con lo mínimo.

Leante, Luis, La luna roja (Alfaguara, 2009).

Dos mundos paralelos: el de un escritor y su traductor. Un escritor turco en el declive de su carrera muere en extrañas circunstancias. Su traductor al castellano se verá envuelto en la muerte del escritor.

Le Carré, John, La canción de los misioneros (Plaza & Janés, 2006; trad. Carlos Milla). 

Bruno Salvador es el hijo de un misionero católico irlandés y de una congolesa. Educado en la escuela de la misión y más tarde en un santuario para niños, se ha convertido en un reconocido intérprete de lenguas africanas minoritarias.

Leon, Donna, Testamento mortal (Seix Barral, 2011; trad.de Vicente Villacampa). 

Al regresar de viaje, una joven traductora encuentra muerta a su vecina de abajo. La víctima es una señora mayor, encantadora y sin enemigo aparente. En la casa está todo en orden, pero…

Linz, Cathie, Cuenta privada (Harlequin, 1987; trad. de Susana Gondre).

Se conocieron en una posada austríaca donde Lisel Mayer se había rendido a la magia del hombre. Pero ahora, bajo la fría luz de Chicago, Cas Kalensky era un extraño, un banquero despiadado que rompió la relación laboral que los unía, rechazándola como intérprete para uno de los clientes del banco.

Lodge, David, El mundo es un pañuelo (Anagrama, 2006; trad. Esteban Riambau).

Un joven profesor universitario se enamora de una bella y misteriosa muchacha a la que conoce en un seminario de literatura y se lanza en su persecución por medio mundo. Viaja de un congreso académico a otro y en su periplo en pos de su amada se va topando con una variopinta fauna de intelectuales y prestigiosos académicos en conferencias internacionales.

Lombardi, Diego S., La coronación de las plantas (Jekyll & Jill, 2017).

Un trompetista de jazz encuentra unas polaroids en las que una curia alza cabezas humanas en sacrificio a lo que parece un hombre-árbol. Los dientes picados de un niño que vive en el monte, una traductora que si fuese prudente daría media vuelta y la estela de un excéntrico botánico alemán relacionado con los nazis componen las pistas que desembocan en un terrible descubrimiento. 

Lorenzo, Santiago, Los asquerosos (Blackie Books, 2018).

«Al hilo de la charla, y por mediación del alumno, Manuel se enroló a traducir textos al español para una farmacéutica, en un trabajo esporádico que no requería contacto directo, y apenas indirecto, con nadie. Una actividad que tomaba como cualquiera de las suyas, obsesivamente, en solitud, como un autoajedrez con el que encerrarse dentro de sí mismo, pugnando contra sus limitaciones sin saber de nadie y sin que nadie le tosiera. Cobraba muy poco. Lo muy poco que le bastaba».

Lotear, Octavio, El impudor de la mirada, (Tusquets, 2005; trad. Mario Merlino).

En la medina de Aleppo, Octavio Lothar halla un atado de doce cartas, escritas en francés, destinadas a alguien que residía en Europa, unas cartas de amor que una tal Denise dirigió a un tal Pierre. ¿Acaso todo lo que en ellas se cuenta ocurrió en Turquía, Persia o Siria? Denise, al parecer contratada para supervisar un harén, va describiendo a su lejano amado los aspectos más inusitados de la vida en un serrallo.

Lozano-Seser, Jovi, El traductor, (AdiA Eds, 2017).

Comedia en valenciano de corte iconoclasta. Se trata de una novela ácida sobre la presencia inglesa en la Costa Blanca y sobre las metamorfosis lingüísticas y culturales que supone la convivencia con el residente británico. Alicante es el escenario principal de la narración.

Luca de Tena, Torcuato, El futuro fue ayer, (Planeta, 1987).

Recreación del habla de la época y el estilo literario de los cronistas de la Nueva España. Jerónimo de Aguilar, nacido en Écija, provincia de Sevilla, vive casi una década como esclavo de los mayas, hasta que Hernán Cortés lo rescata en 1519; a partir de entonces será su intérprete durante toda la epopeya de la conquista, junto con la famosa doña Marina, «la Malinche».

Lunguiná, Lilianna, Versión original. Memorias literarias narradas a Oleg Dorman (Automática, 2019; trad. de Yulia Dobrovolskaia y José María Muñoz Rovira).

Un libro que no solo recupera y reivindica la figura y trabajo de Lilianna Lunguiná, importante traductora rusa, sino que además constituye en sí mismo un documento histórico único, una crónica narrada por una mujer que perteneció a los círculos intelectuales de la época soviética.

Luiselli, Valeria, Los niños perdidos. Un ensayo en cuarenta preguntas (Sexto Piso, 2016).

«¿Por qué viniste a los Estados Unidos?» es la primera pregunta del cuestionario de admisión para los niños indocumentados que cruzan solos la frontera. A partir de su trabajo como traductora para la defensa de niños migrantes en la corte migratoria de Nueva York, Valeria Luiselli conoció de primera mano el enredado proceso legal del que depende el futuro de miles de niños.

M

Marías, Javier, Corazón tan blanco. (Primera edición: Anagrama, 1992)

El protagonista y narrador, Juan Ranz, traductor e intérprete de profesión, bucea en su pasado para entender su propio origen. Aquí el hoy ya célebre comienzo de este absoluto éxito de ventas de Marías: «No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola.»

Véase VASOS COMUNICANTES 45

 

Martínez de Pisón, Ignacio, Enterrar a los muertos, (Seix Barral, 2005).

Si bien no se trata de una obra de ficción, es indudable la calidad literaria de esta rigurosa investigación histórica. José Robles, republicano ferviente, no dudó en ponerse al servicio del gobierno legítimo en julio de 1936, para el que trabajó en calidad de traductor e intérprete del inglés y el ruso. Tiempo después fue detenido en Valencia por los servicios secretos soviéticos y desapareció. Su amigo John Dos Passos supo de su asesinato en abril de 1937, cuando se encontraba en España colaborando en un documental de propaganda republicana. Empeñado en averiguar la verdad, topó contra una tupida conspiración de silencio y mentiras. 

Mastrocola, Paola, Una barca al bosc (Edicions 96, 2009; trad. catalana de Cristina Gómez y Núria Sancho).

La historia de Gaspare Torrente, hijo de pescador, nacido en una pequeña isla del sur de Italia y aspirante a latinista en Turín, un muchacho que a los trece años ya traduce a Horacio y lee a Verlaine.

Matthieussent, Brice, Vengeance du traducteur (Éditions P.O.L., 2009).

No está traducida al castellano, pero para lo que nos interesa, todo apunta a que vale mucho la pena: un traductor suprime partes del texto que lo tiene ocupado y multiplica las notas al pie, las famosa (N. d. T), donde cuenta lo poco que le gusta la novela en cuestión, lo mucho que desprecia al autor y todas las mutilaciones que le hace sufrir al texto. Y no será esa su última venganza… (En inglés: Vengeance of the translator, Deep Vellum; trad. de Emma Ramadam)

Mayorga, Juan, Animales nocturnos (en Teatro selecto, La Avispa Editorial, 2003).

Una traductora «dulce y sensible» pone a su pareja contra las cuerdas en medio de una historia de extorsión que trastorna la vida cotidiana. Crítica.

Mayorga, Juan, El traductor de Blumemberg (íbídem).

«Obra de pensamiento, alejada de modas, hipertextual, análisis de comportamientos, de mentiras y de simulacros entre dos personajes encerrados en un tren que puede viajar a ninguna parte o en un sótano de una vieja ciudad europea. Pero, también, una obra sobre lengua y lenguaje y sobre lo difícil que es una tarea tan poco apreciada, a veces, por los grandes sectores sociales: la labor de la traducción y la de los profesionales que la ejercitan.» (Guillermo Heras).

 Merino, José María, «El caso del traductor infiel», relato en Cuentos del Barrio del Refugio. (Alfaguara, 1994).

Antonio Lugan, un traductor que querría ser poeta, parece contento con su sencilla y modesta vida dedicada a las letras en un barrio nada cosmopolita de Madrid, el Refugio, al norte de la Gran Vía, entre Fuencarral y San Bernardo. (Interesante estudio: «De originales y duplicados: “El caso del traductor infiel” y la poética de la metaficción en José María Merino». En: Anales de la literatura española)

Mesa, Sara, Un amor (Anagrama, 2020).

La historia transcurre en La Escapa, un pequeño núcleo rural donde Nat, una joven e inexperta traductora, acaba de mudarse.

Michaels, Anne, Piezas en fuga (Alfaguara, 1998; trad. de Eva Cruz).

El científico Athos Roussos salva a Jakob Beer, un joven polaco, de morir hundido en el barro durante la Segunda Guerra Mundial. Refugiados en una isla griega, acaban instalándose en el Canadá. Más adelante reencontramos a Jakob, ya viejo, convertido en poeta y traductor. De una reseña de José María Merino: «Este libro extraordinario es un mundo. Quizá sea el mundo», ha dicho John Berger de Piezas de fuga. «Es el libro más importante y más bello que he leído en los últimos cuarenta años.» 

Mihăescu, Gib, La rusa (Pre-Textos, 2012; trad. de Joaquín Garrigós).

La novela se desarrolla en un puesto fronterizo entre Rusia y Rumania en torno a 1920. Por allí pasaban muchos rusos que huían de su país, de modo que interviene, en bastantes ocasiones, un intérprete de la guarnición militar rumana para interrogar a los que tratan de pasar al otro lado.

Miller, Andrew, Oxígeno (Salamandra, 2003; trad. de Gemma Rovira).

Alice Valentine, casi moribunda, repasa su vida… Piensa, sobre todo, en los hombres que más influyeron en ella; entre ellos, Alec, el menor de sus dos hijos, que la acompaña en sus últimos días. Para huir del horror de la muerte inminente de la madre, Alec se refugia en la traducción de una obra de teatro titulada Oxígeno

Mones, Nicole, Lost in translation (Bantam Dell, 1999).

No hay traducción española, pero la incluimos por lo que el título tiene de sugerente y siempre polémico y actual. Historia de una norteamericana, Alice Mannegan, que intenta olvidar su pasado en los antros de Pekín y trabajando de traductora en China.

Con el mismo título tenemos también Lost in Translation: Life in a New Language, de Eva Hoffman, Penguin Group 1989), traducida al español con el título: Extraña dentro de mí: una vida en una nueva lengua (Báltica Editorial, 2018; trad. de Sergio Sánchez Benítez.); Lost in Translation es también el título de un poema narrativo de James Merrill, publicado por primera vez en The New Yorker, 1974, y luego incluido en su libro Divine Comedies (en español: Divinas comedias, Vaso Roto, 2013, trad. de Jeanette Lozano Clariond y Andrés Catalán). Las tres obras arriba mencionadas no guardan relación con la película de Sofia Coppola.

Monterroso, Augusto, «Llorar orillas del río Mapocho», en Cuentos (Alianza, 1999).

«En 1954 llegué exiliado a Santiago de Chile, procedente de Bolivia (…) Al darse cuenta de mi pobreza extrema, cuanta persona encontraba me invitaba a cenar para hacerme ver las posibilidades de desempeñar algún oficio, cualquier oficio (…) Por fin alguien me dijo que por qué no traducía algo, y como todos creemos saber poco o mucho de inglés o francés (el latín quedaba descartado), el mismo autor (…) me dio una tarjeta para el señor Sañartu, gerente o presidente o algo así de la entonces famosa editorial Zig-Zag, a quien fui a ver (…) Una secretaria (…) me llevó ante el escritorio de una señorita … quien amable me preguntó si prefería el inglés o el francés, a lo que yo le respondí que el inglés (…) Entonces sacó de alguna parte una revista llamada Ellery Queen, de formato parecido al del Reader’s Digest pero dedicada al crimen, y me propuso que como prueba tradujera un cuento, el que yo quisiera.»

Muñoz Molina, Antonio, El jinete polaco. (Planeta, 1991).

Manuel Moreno, el protagonista, intérprete simultáneo, narra, en un largo relato con una estructura a modo de puzle, la vida en el pueblo andaluz de Mágina, donde nació.

Murdoch, Iris, Bajo la red (Espasa, 1992; trad. de Barbara McShane y Javier Alfaya).

Considerada una de las mejores novelas en inglés del siglo XX, narra la historia de Jake Donaghue, un joven escritor recién llegado a Londres tras un viaje por Francia. Entre sus manuscritos parece faltar únicamente su traducción –mediocre, puramente alimenticia– de Le Rossignol de Bois, una novela de Jean-Pierre Breteuil.

 

N

Navarro, Justo, Finalmusik (Anagrama, 2007).

Entre los personajes de esta novela, que transcurre durante los últimos días del protagonista en Italia, se encuentra Cario Trenti, el exitoso escritor de la novela cuya traducción el narrador está a punto de terminar. La tarea de traducir es «una profesión poco lucrativa, sólo palabras. No lleva a ninguna parte, salvo a desaparecer inagotablemente de sitios en los que nunca estoy definitivamente, ahora Roma».

Nel·lo, David, Les amistats traïdes (en catalán: Enciclopèdia, 2020; en español: Catedral, trad. de Carlos Mayor)

Salvador Togores, traductor literario, viaja a Suiza para una estancia en una residencia de traductores. Allí, por sorpresa, se encontrará con el famosísimo escritor Bachtel, desaparecido de la circulación desde hace muchos años y autor de culto.

Véase VASOS COMUNICANTES 54: conversación entre el autor y el traductor.

Véase VASOS COMUNICANTES 53: sobre la obra.

Neuman, Andrés, El viajero del siglo (Alfaguara, 2009).

Relato de las andanzas de un viajero llamado Hans –traductor profesional- en Wandernburgo, ciudad imaginaria entre Prusia y Sajonia.

Nori, Paolo, Tubabaja se largó (Salamandra, 2002; trad. Elena de Grau Aznar).

Learco Ferrari, aspirante a escritor, traductor de manuales técnicos rusos, vive a su aire, y muy mal no le va. Hasta que un día Tubabaja, su novia, lo abandona y le deja como recuerdo –entre otras cosas– una gata.

 

O

Ólafsdótir, Auður Ava, La mujer es una isla (Alfaguara, 2012; trad. de Elías Portela). 

«El libro es, sobre todo, una gran aventura, la de una traductora que habla once idiomas, que se busca y que hace un viaje interior y metafísico, a la vez que exterior. El viaje le permite una mirada nueva sobre el mundo, la transforma, de modo similar a cómo nos transforman el arte o la belleza.» (Reseña de Xavi Ayén).

Orsenna, Eric, Dos veranos (Tusquets, 1999; trad. de Josep Escué). 

En una isla sin nombre del canal de La Mancha, los veraneantes, invitados por Madame Saint-Exupéry, ayudan a Gilles, traductor, a verter al francés Ada o el ardor, de Nabokov. Incluye, como no podía ser de otra manera, reflexiones sobre el oficio del traductor.

P

Patchett, Ann, Bel Canto. (Editorial Diagonal, 2003).

En un ignoto país sudamericano, el vicepresidente da una fiesta en honor al señor Hosokawa, hombre de negocios. Roxanne Coss, la soprano más admirada del momento cautiva a los invitados con su voz. Una velada perfecta, hasta que… Gen, intérprete del homenajeado y único políglota en la sala, se pone al servicio de una concurrencia procedente de muy distintas naciones del mundo.

Pauls, Alan, El pasado (Anagrama, 2004).

«El pasado es la historia de una separación y de su restablecimiento mediante una ávida estrategia de terrorismo emocional. Rímini y Sofía, después de doce años de feliz relación, deciden separarse, seguir cada uno su propia vida. La novela se centra en Rímini (…) Tiene treinta años. Cambia de domicilio, inicia otra relación estable, se vuelca en su trabajo –traducir–, ayudado por la cocaína, que le provoca una enérgica estimulación laboral y una compulsiva manía masturbatoria.» (Francisco Solano en Revista de Libros).

Pauls, Alan, Historia del pelo (Anagrama, 2010).

El protagonista, obsesionado con su pelo, sabe que la cara « (…) es el fenómeno por excelencia, el único objeto de adoración para el que no hay defensa ni remedio. Es algo que aprende de muy joven, traduciendo a Shakespeare (…) el Sueño de una noche de verano. Traduce el texto a velocidad récord, en estado de trance, como traduce por entonces todo lo que cae en sus manos: manuales de instrucciones de electrodomésticos, diálogos de películas, Kant, ensayos de teología de la liberación, psicoanálisis lacaniano, encargos que tan pronto como acepta procede a pasar por la máquina, como llama entonces a traducir.»

Pavić, Milorad, La cara interna del viento (Espasa, 1993; trad. de Luisa Fernanda Garrido Ramos).

Hera, la protagonista, estudiante de química, da clases particulares de francés; también traduce, y aprovecha para insertar en sus traducciones las historias que escribe y no le quieren publicar.

Pearl, Matthew, El club Dante (Seix Barral, 2004; trad. de Vicente Villacampa Armengol).

Corre el año 1865 en Boston. Son varias las personalidades por un criminal que se inspira en las torturas del Infierno de Dante. Solo los intelectuales del Club Dante, a las órdenes de Henry Wadsworth Longfellow, podrán identificar al asesino mientras trabajan en la primera traducción norteamericana de la Comedia.

Petrescu, Camil, El lecho de Procusto (Celeste Ediciones, 2002; trad. de Joaquín Garrigós). 

Uno de los personajes principales hace traducciones esporádicas de obras de teatro al rumano.

Pitol, Sergio, La lucha contra el ángel (cuento).

Pitol cuenta los altibajos de una tarde suya en Varsovia, su lucha entre la dedicación al trabajo, la traducción de «Tatarak», un cuento de Iwaszkiewicz, y la corrección de uno de sus libros. Solo en su habitación (…) trabaja, traduce, consulta el diccionario (un traductor es un hombre rodeado de diccionarios, según dijo Octavio Paz). (Enrique Alfaro, «Sergio Pitol, traductor»

Putney, Mary Jo, La novia de China (RBA, 2008; trad. de Deborah Luque).

Novela romántica. La protagonista –padre escocés, madre china– se ve obligada a adoptar la personalidad de un hombre para trabajar de intérprete en Cantón.

 

R

Robles, Lola, El informe Monteverde (Crononauta, 2005).

La poderosa Sociedad para el Estudio de las Lenguas Interestelares encomienda a Rachel Monteverde la investigación sobre el remoto planeta de Aanuk. Allí habitan dos especies que apenas se relacionan entre sí: los aanukiens, nómadas y alegres, y los misteriosos fihdia, cuya ceguera congénita y vida en las cavernas los aísla de sus compañeros de mundo y, a su vez, del resto de especies de la galaxia.

Fragmentos del informe se intercalan aquí con entrevistas y el cuaderno personal de la doctora, cuyas impresiones sobre el planeta, junto a la dificultad al traducir lenguajes y costumbres de estos pueblos, no solamente terminan por transformarla a ella, sino que suponen un ejercicio de exploración en la esencia de los vínculos humanos.

 Rodrigué, Emilio, Heroína (Buenos Aires, Sudamericana, 1972).

Una mujer, intérprete de conferencias, encara un tratamiento psiquiátrico traumatizada por el accidente que costó la vida a su hermano.

Romero, Felipe, El segundo hijo del mercader de sedas (Ediciones A. Ubado, 1995).

En la Granada medieval, Alonso de Granada Lomellino es discípulo de otro Alonso, el viejo médico y traductor de árabe, hebreo y latín, célebre por sus versiones de los «Plomos del Sacromonte».

Rufin, Jean-Christophe, Rojo Brasil (Eds. B, 2002; trad. de Laura Paredes; en catalán, Roig Brasil, Eds. 62, 2002; trad de de Pau Joan Hernàndez).

A mediados del siglo XVI, dos niños, Just y Colombe, son enviados a la fuerza al Brasil, donde serán los intérpretes de las tribus indias.

Ruiz Rosas, Teresa, Nada que declarar: El libro de Diana (Turpial, 2015). 

La novela narra la metamorfosis forzada de una joven afroperuana en Alemania. Silvia es otra viajera en el relato y es inevitable comparar sus condiciones de desplazamiento con los de Diana. Silvia es escritora y traductora, y por esas cualidades se hace cargo de la narración.

Ruiz Zafón, Carlos, La sombra del viento (Planeta, 2001).

La traductora es Nuria Monfort, secretaria de la editorial Cabestany, que al final se convierte en la depositaria de la historia verdadera.

S

Sáenz, Miguel, Territorio (Funambulista, 2017).

Rememoración de experiencias de la infancia y juventud del autor y traductor; novela autobiográfica donde se visita el «territorio mental» del hijo de un militar destinado en Marruecos.

Véase VASOS COMUNICANTES 53.

Saizarbitoria, Ramon, Martutene (Erein Argitaletxea, 2013; trad. del euskera de Madalen Saizarbitoria).

Trata sobre las relaciones de pareja, además de muchos otros temas, como el trabajo de escritor y el conflicto del País Vasco. La novela Montauk, de Max Frisch –con sus conversaciones bilingües– es la referencia principal de la obra.

Salter, James, «La última noche» (cuento en el volumen homónimo, Salamadra, 2006; trad. de Luis Murillo Fort.

«Walter Such era traductor. Le gustaba escribir con una estilográfica verde que tenía por costumbre dejar suspendida en el aire después de cada frase, casi como si su mano fuera un artefacto mecánico. Podía recitar frases de Blok en ruso y luego dar la traducción alemana de Rilke»

Véase Reseña.

Saramago, José, Historia del cerco de Lisboa (Alfaguara, 1993; trad. de Basilio Losada).

Raimundo Silva es corrector de textos de una editorial; su misión en esta vida consiste en preservar la integridad de los textos cuya revisión le encargan. Hasta que un buen día decide introducir un «no» donde debe decir «sí».

Scerbanenco, Giorgio, Venus privada (Primera edición en español, Noguer, 1967; trad. de Fernando Gutiérrez).

Primera novela de la tetralogía con el doctor Lamberti como protagonista.

Senkovski, Ósip Ivánovich, «Viaje científico a la isla de los Osos» (en Ciencia ficción rusa y soviética. Vol. 1, Nevsky, 2016; trad. de Marta Sánchez-Nieves). 

La participación del traductor es realmente divertida, con incisos y notas al pie que él mismo añade para evitar que generaciones futuras lo critiquen. Incluso aparece alguna teoría sobre la traducción. Un breve fragmento a manera de muestra:

─¿Dónde está la complicación, barón? ─interrumpió Spurtzmann levantando la cabeza─. Siga con la traducción, por amor de Dios, ¡qué interesante!
─La complicación está en que no sé ─respondí yo─ cómo llamar a los diferentes tipos de vestimentas antiguas de mujer que se citan aquí.
─Huelga decirlo; con su nombre actual agregando el adjetivo genérico 
antediluvianus. En anatomía comparada llamamos así a todo lo que no se conocía cuando existía. Es muy cómodo.
─Está bien. Escriba, entonces. «El bello sexo antediluviano, en ricos paños antediluvianos, con vistosos sombreritos antediluvianos en la cabeza y chales turcos antediluvianos cubriéndole con arte los hombros, transmitía a la concurrencia un aire tan variado como seductor.»

Silva, Lorenzo, El alquimista impaciente (Destino, 2002).

En un motel de carretera aparece el cadáver desnudo de un hombre, atado a la cama. Cuando la policía identifica al difunto y van a investigar en su domicilio, les abre la puerta la viuda, que es traductora.

Somoza, José Carlos, La caverna de las ideas (Alfaguara, 2001).

Combinación de dos tramas en apariencia distinta: una novela griega antigua –«La caverna de las ideas»– y otra que se va configurando en las notas al pie introducidas por un traductor de nuestros días.

Swift, Graham, La luz del día (Anagrama, 2004; trad. de Daniel Najmías).

George Webb es un detective privado que se especializa en «asuntos matrimoniales». Su ritual: visitar cada quince días a Sarah, profesora de lengua y literatura inglesas que fue su clienta y que ahora está en la cárcel, donde traduce la biografía de Eugenia de Montijo.

 

 T

Tabucchi, Antonio, Sostiene Pereira (Anagrama, 1997; trad. de Carlos Gumpert y Xavier González Rovira).

Novela ambientada en Lisboa en 1938, en pleno régimen salazarista. Pereira es un periodista que dirige la sección cultural de un periódico lisboeta. Hombre tranquilo, dedicado solo a la literatura, y en particular a la francesa…

Todó, Lluís Maria, El último mono/L’últim mono (Club Editor, 2015).

El protagonista es un padre que se pregunta el porqué de la adicción de su hijo a la heroína. Es también un traductor de oficio que se ha pasado la vida interpretando lo que escriben otros. Tras una recaída del hijo, comienza una inesperada convivencia familiar que altera la ordenada vida del traductor.

 

U

Uribe, Kirmen, Lo que mueve el mundo (título original: Mussche, Susa, 2012; en castellano: Seix Barral, 2013, trad. de Gerardo Markuleta; En catalán: El que mou el món, Eds. 62, 2013, trad. de Pau Joan Hernández)

 

V

Vargas Llosa, Mario, Travesuras de la niña mala (Alfaguara, 2006).

Ricardo Somocurcio, adolescente peruano, sueña desde siempre con vivir en París. Cuando se gradúa de abogado, se va a Francia, donde se instala y llega –aunque no siempre– a ganarse el sustento como traductor de la Unesco.

Vázquez Montalbán, Manuel, El pianista (1985).

Primera novela de la trilogía que Vázquez Montalbán denominó «ética de la resistencia», que se completa con las obras Galíndez (1990) y Autobiografía del general Franco (1992), y que gira en torno a la memoria y el olvido. (Véase enlace) 

Vila-Matas, Enrique, Esta bruma insensata (Seix Barral, 2019).

Simon Schneider, residente en las afueras de Cadaqués, es un hokusai, es decir, un distribuidor de citas para otros escritores, hasta que, el 27 de octubre de 2017, bloqueado al tratar de recordar una frase, abandona el caserón donde vive. «De ahí que, esa tarde de hace unos años, ese último viernes de octubre de 2017, con el país de Cataluña al borde de un colapso, mi inesperado retorno al bloqueo ante una simple frase me devolviera, en un primer momento, a un drama del pasado (…) porque boicoteaba mi trabajo de traductor; de hecho, muchas veces me había impedido mejorar en el ejercicio de esa profesión, pues era algo que, al bloquear de pronto mi capacidad de leer, me perjudicaba plenamente a la hora de traducir.»

 

W

 

Walpole, Horace, El castillo de Otranto (varias ediciones y traducciones- a partir de 1983).

Novela gótica publicada con el título: The Castle of Otranto, a story. Translated by William Marshal, Gent. from the original Italian of Onuphiro Muralto, Canon of the church of St. Nicholas at Otranto, e incluye, en el «Prefacio a la primera edición» una cronología del texto, las circunstancias de su escritura, sus características y la justificación detrás del proceso traductor. Aunque Walpole se desharía de su disfraz de traductor en el «Prefacio a la segunda edición», la reflexión del quehacer traductor bajo el nombre de William Marshal es digna de mención entre las representaciones de los traductores en la literatura. 

Williams, Kayla, Quiero a mi fusil más que a ti (Título original: Love My Rifle More than You: Young & Female in the U.S. Army : Entrelibros, 2005; trad. de Alberto Jiménez Rioja).

Cabe detenerse en el título completo y la biografía de la autora «ser joven y mujer en el ejército estadounidense». Bachelor of Arts en Literatura inglesa (1997), en enero de 2020 Williams se alista en el ejército de los EE.UU., donde se forma como intérprete. Más tarde fue intérprete de árabe (Iraq). En noviembre de 2020 es voluntaria del comité de Joe Biden para la transición presidencial; en enero de 2021 es nombrada asesora de la Office of Public and Intergovernmental Affairs (OPIA).

Wilson, Barbara, Tardes de Gaudí (Punto de lectura, 2000; trad. de Carlos Mayor).

Cassandra, traductora norteamericana residente en Barcelona, recibe un día la visita de una compatriota que le pide que le ayude a encontrar a su marido a cambio de dinero. Adaptada a la pantalla grande con dirección de Susan Seidelman.

Winterson, Jeannette, Escrito en el cuerpo (Anagrama, 1994; trad. de Encarna Castejón).

Un libro entero sin marcas de género: ¿quién narra, un hombre o una mujer? Todo un reto para la traducción.

«Escrito en el cuerpo hay un código secreto, solo visible bajo ciertas luces; los posos de toda una vida se acumulan en él (…) Yo no sabía que las manos de Louise podían leer. Ella me ha traducido, convirtiéndome en su propio libro.»